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domingo, 12 de diciembre de 2010

MANUEL CABALLERO (1931-2010)





Ha muerto Manuel Caballero, un gran historiador venezolano.

Para mi fue el máximo historiador del siglo XX, no porque no hubiera en este lapso otros excelentes y capaces, que los hay por supuesto, sino porque no hubo otro como él que estudiara tanto y re analizara este siglo tan importante en la vida venezolana.

Su último libro, Historia de los Venezolanos en el siglo XX, precisamente fue una suerte de síntesis que unificó gran parte de toda su obra ensayística dedica al análisis de dicho período y nunca me imaginé que fuera a resultar su última obra, una especie de testamento intelectual que resumía su mayor y principal línea de investigación.

"Mí" Manuel Caballero

Me forjé en los pasillos de la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela leyendo sus libros junto con los más complejos de Germán Carrera Damas, los muy sobrios de Elías Pino Iturrieta y los muy ortodoxos textos de Britto Figueroa y Acosta Saignes, todos ellos eran los clásicos de la “nueva historia” venezolana de la segunda mitad del siglo XX que habían modernizado los estudios de esa Ciencia Social y la habían llevado a un gran nivel de profesionalismo que hacía que los que estudiáramos esa carrera leyéramos con ávido interés los textos, más allá de lo obligatorio que era para ciertas materias. Era costumbre entre mis compañeros y yo, conversar mucho, debatir y tertuliar sobre los dichos historiográficos de varios de estos clásicos, y evidentemente muchos tomaban partidos por uno y otros. Unos preferían un pulcro estilo de Pino (que también me gustaba mucho), otros no renunciaban a Carreras por considerarlo indispensable y los marxistas por supuesto no abandonaban a Britto y Acosta por ir siempre “contra corriente”. En mi particular caso me gustaba mucho el estilo de Manuel Caballero, porque coloquial como era a veces, su estilo me resultaba más cercano, amable y práctico para entender bien los hechos históricos que analizaban. Y sobretodo porque él hablaba por lo general de un tema que a mí siempre me gustó mucho: La Política.

Y como Caballero resulto ser un escritor de la Historia muy apasionado, a los que nos gustaba la obra de Manuel Caballero, nos apasionó todo cuando escribiera: un amigo llego a llamarme varios años todos los domingos en la mañana sólo para saber si “me había leído el artículo de Manuel Caballero en El Universal", amén para conversarlo y discutirlo. A la sazón era costumbre, porque todavía no había estallado el boom de Internet, recortar casi como un acto religioso esos artículos de prensa y archivarlos como reliquias sagradas para el conocimiento de la historia nacional. Sin duda podría decir, que aunque nunca me dio clases físicamente, fue un maestro completo para mi, porque me acompaño a lo largo de mi carrera, dentro y fuera de las aular, formando y complementando mi gusto por la Historia a través de sus libros, sus charlas y sus artículos de prensa.

Y ese fue Manuel Caballero para mí, un historiador de carne y hueso que se empeñó en orientar y mostrar con lucidez y valentía, de manera clara y directa para el mayor público posible, sus visiones de la Historia con la intención de aclarar hechos y sucesos, acabar con mitos, alertar sobre deformaciones y sobre todo renunciando a pontificar pues siempre quiso hacer que el lector se transformara en un ser crítico que pudiera hacer suya esa pasión por comprenderlo todo, que es la razón de ser del historiador (según M. Bloch) y que tanto tomó en serio Caballero, que lo hizo un lema personal a lo largo de su dilatada carrera académica y de hombre público.

Una vasta carrera intelectual

Hoy cuando nos ha dejado físicamente, es bueno repasar un poco algunos aspectos de su dilatada obra académica y carrera intelectual. De sus grandes méritos, hay que decirlo nuevamente y no hay que dejar de repetirlo, es haber logrado que su tesis doctoral haya sido publicada por la Universidad de Cambridge, una de las más antiguas de Europa y el mundo, y que en 450 años de existencia no había publicado a alguien de Venezuela. Así pues, con este mérito y su pasó por universidades como la París, Barcelona, Nápoles y Roma fue este un gran venezolano que supo poner en alto el nombre de su país y darle un merecido puesto en los escenarios intelectuales europeos (y norteamericanos), muy interesados pero a veces poco conocedores de la realidad histórica latinoamericana.

Fue uno de los primeros transformadores de la imagen social del historiador, pues en nuestro país, la imagen del profesional de la historia estaba –demasiado- emparentada con la del abogado o el literato que dedicaba en sus ratos libres y encerrado en frías bibliotecas a exaltar el ayer de forma romántica y bastante inútil. Caballero, con su lenguaje directo a veces mordaz va cambiando eso: es el profesor universitario que escribe en la prensa y con alguna imagen de científico excéntrico que recuerda más a un distraído Albert Einstein que a un frío y flemático académico tradicional, Caballero se dio a conocer en el medio cultural por acercar la Historia a la gente, “común y corriente” y no sólo a los letrados y conocedores del oficio. Un mérito que se le agradece y mucho, porque no fueron pocos los que seguramente les termino gustando la Historia y se “enamoraron” de ella.

Personalmente le conocí en 1997, cuando realizó una visita a la Escuela de Historia de la UCV, y de ahí en adelante, al menos un vez cada año me lo logré conseguir en distintos escenario dentro y fuera de la Universidad: en alguna conferencias, bautizos de libros o para grata sorpresa mía en las reuniones de algún otro profesor de la universidad. No está de más decir que siempre fue muy amable conmigo y tuvo la suficiente gentileza y paciencia de soportar mis charlas y autografiarme todos los libros suyos que pude mostrarle.

Una proverbial síntesis ambulante entre erudición y lenguaje llano

Se le criticó a veces el uso excesivo de un lenguaje periodístico para describir y analizar la historia, pero es que resulta que Manuel Caballero, fue primero periodista que historiador y comenzó a darse a conocer ante el país gracias a las columnas de opinión que por los libros de análisis histórico, cuestión que facilitó enormemente su llegada a un público muchísimo más amplio de venezolanos que se acercaron a entender el devenir histórico gracias al lenguaje periodístico de Caballero. Así pues, no es de extrañar que en 1979 obtuviera su primer gran reconocimiento nacional: El Premio Nacional de Periodismo.

Pero la multi disciplinariedad de Caballero no se quedó sólo en las rotativas de los diarios, pues como historiador desarrolló también el enorme gusto por un tema que trabajó tanto en columnas como en sus libros, charlas y conferencias: el la Política, (con su respectiva “P” mayúscula) que lo llevó a querer profundizar y comprender más ese fenómeno social permanente del hecho humano, así que se hizo también Doctor en Ciencias Políticas.

Con ese background intelectual, la síntesis intelectual que fue Caballero se vio reflejada permanente en sus obras, que siempre fueron una gran síntesis de lo que mencionamos: cultivo con maestría el género del ensayo y al hablar con propiedad de los hechos históricos relacionados con Venezuela, siempre se enfocó con natural predilección por los políticos: por el poder, su naturaleza y sus protagonistas (especialmente Gómez y Betancourt), por las formas de ejercer y practicarlo a lo largo de la centuria pasada y como afectó a toda nuestra sociedad. Y siempre que escribió esto lo hizo con un lenguaje abierto y entendible, nunca fueron sus textos ininteligible para el lector, y para nada eso le rebajó ni un ápice su calidad y erudición.

Prueba de ello es que en 1994 recibiría de la entonces muy ortodoxa y enhiesta Academia Nacional de la Historia nada más y nada menos que el premio Nacional de Historia de ese año, producto de su reciente investigación sobre Gómez. Luego en 2007, toda su larga carrera de erudición intelectual se vería coronada cuando ingresó como Individuo de número a ésa Academia, pronunciando un extraordinario discurso de incorporación llamado “Contra la abolición de la Historia”.

De su vasta bibliografía recuerdo ahora de memoria las siguientes obras: La pasión de comprender, Entre Gómez y Stalin, Las Venezuelas del siglo XX, El poder brujo, Ni Dios ni Federación, Gómez el tirano liberal, Las Crisis de la Venezuela contemporánea, De la pequeña Venecia a la Gran Venezuela, Dramatis Personae, Rómulo Betancourt político de nación, Polémicas y otras artes de escribir, La peste militar, Por qué no soy bolivariano, No más de una cuartilla, y por supuesto Historia de los venezolanos en el siglo XX. En sus últimos años, la Editorial Alfadil (hoy Alfa) creo una biblioteca editorial con su nombre, donde se reeditaron muchos de los títulos aquí mencionados, ya que esos textos se encontraban agotados desde hacía años, y ciertas editoriales comerciales acostumbradas a importar best sellers extranjeros no mostraban interés en la producción nacional y menos la histórica, y también es necesario decirlo y denunciarlo: las editoriales del Estado que antaño le publicaron, por razones políticas se negaban a reeditar sus textos.

Mención aparte merecen sus columnas periodísticas, que como ya dije le permitió llegar a un público más amplio de una manera más cotidiana y rápida. Su primera selección de trabajo se compiló en una publicación llamada; “El mundo no se acaba en diciembre” donde dejó claro su estilo llano pero contundente. A partir de 1983, cuando la situación económico-social empezó del país comenzó a hacer crisis, sus columnas, primero en El Nacional, luego en El Diario de Caracas, y luego finalmente en El Universal fueron espacios de permanente reflexión y análisis de lo que acontecía ya fuera en 1989, 1992, 1993, 1998, 2001, 2002, 2004 ó 2007.

Memorables fueron sus columnas de 1992 (después del alzamiento golpista del 4 de febrero) y de 1998 (después del triunfo de Chávez y que se llamó: “Como siempre: en la oposición”) donde dejo claro tanto su preocupación por el futuro del país, a raíz de las acciones que sucedan y decisiones que tomemos en el presente, así como su permanente espíritu de lucha... aún si se es minoría.

Su gran legado...

Y precisamente este punto enaltece más la figura de Manuel Caballero: su honestidad intelectual, porque siempre habló y escribió de y sobre la Historia movido por sus principios y en honor a ellos, cuando decía y defendía una postura, una verdad, lo hacía clara y abiertamente sin importar que fuera o no popular. Es una gran enseñanza moral de alquilen que es doblemente colega para mí: porque no sólo fue historiador si no también maestro, y queriendo enseñar a muchos la historia, también enseño una postura ética ante la vida y la responsabilidad que es tener o poseer saber en nuestra sociedad, que no es sólo un asunto de pedantería, sino de guía y orientación.

No en balde en sus últimos años gustaba de repetir una vieja frase que decía “La Historia es la conciencia de la Humanidad” pues en virtud de ello, el historiador no podía ser menos que un gran concientizador en la sociedad. Un papel de guía y maestro que se nos está desapareciendo en el mundo y hoy nos hace más falta que nunca, por eso es que Manuel Caballero –al menos para mi- dejó un huella y un gran ejemplo en lo académico y lo personal.

Nos queda su obra y el recuerdo de accionar para los que nos conocimos, y para quienes lo leímos y admiramos tanto, su sapiencia y su ejemplo son semillas para que la Humanidad siga contando siempre con su Conciencia.

Muchas gracias, apreciado Maestro.
Lo extrañaré...

¡Paz a su alma y Gloria eterna a su obra!

Gracias por leerme.

Dantesol

Para leer más:

Reseñas, entrevistas y homenajes:

sábado, 11 de diciembre de 2010

Gardel...





(Encabezado de Google el 11 de diciembre de 2010)


Por tercer año consecutivo dedicamos unas líneas y unas palabras a Carlos Gardel, el universal Rey del Tango, quién nació tal día como un, un 11 de diciembre, pero con año y país disputado: Uruguay afirma que fue en 1887 en Tacuarembó y Francia, Argentina (y casi todo el resto del mundo) acepta que fue en 1890 en Toulouse, al sur de Francia.



Gardel, una vez más hay que decirlo y nunca cansarse de repetirlo, fue el 1º gran artista latinoamericano de proyección universal, el primer artista de esta gran región que explotó el poder de los formatos y medios de comunicación existentes hasta entonces (discos de vinilo, radio y el cine) hasta convertirse como nunca nadie en ídolo ya no de miles, sino de quizás de millones de personas al alcanzar su imagen y su voz un impacto muy superior a lo que lograba un artista hasta ese momento.

(Gardel cantanto en vivo para Radio Caracas Radio, 1935)

Por primera vez su poder de penetración le permitió situarse no sólo como un cantor del Río de la Plata, para un público exclusivamente local, sino que su figura se dio a conocer en destinos tan lejanos (a Buenos Aires y Montevideo) como Caracas, Ciudad de México, La Habana, Madrid, Niza, París y por supuesto Nueva York. No había nadie que en un lapso tan relativamente corto (alrededor de unos 10 años) había logrado tal éxito simultáneo, por eso marcó el precedente para nuevas generaciones de artista latinoamericanos que se valdrían de ésas mismas estrategias para triunfar en sus países de origen, luego Latinoamérica y finalmente el mundo.



Y así sería: Gardel fue el primero en señalar el camino y abrirle la puerta a figuras (sólo por citar a algunas) como Jorge Negrete, Pedro Infante, María Félix, Mario Moreno Cantinflas, Carmen Miranda, Tito Puente, Ricky Martin, Celia Cruz, Sandro, José Luis Rodríguez, Roberto Carlos, Rubén Blades, Juanes y Shakira entre muchos más, que han triunfado en el mundo destacando y haciendo universal nuestra latinidad.




Su fama, estuvo indiscutidamente unida al género que lo catapultó a la fama y lo consagró como cantante: el tango, el himno del desamor en el Río de la Plata, que sobre todo en las calles de Buenos Aires, alcanzó un carácter de música existencial y del alma misma de la ciudad: no era un género más de compositores, músicos profesionales y salones de bailes, no. Era un arte que reflejaban dramáticamente las pasiones de la vida real, de las calles mismas, llenas de seres humanos de verdad-verdad, que sufrían, soñaban y luchaban por ilusiones en un mundo duro y muchas veces cruel.



No hay quien duda que el tango “es un género para masoquistas” por aquello que no hay nada más negro o dramático que la letra de uno de ellos, pero ése es precisamente su signo característico, mientras la Rumba, la Salsa, la Guaracha o el Merengue son géneros festivos que cantan con alegría (y mucho movimiento) las cosas graciosas de la vida, el Tango se concentra en aquellas otras cosas que hacen la otra mitad del vivir, las tristes y duras, lo que lo hermana mucho con el otro género del amor y el desamor iberoamericano el Bolero y de algún modo con la Ranchera mexicana, géneros latinoamericanos que han podido transformar las más tristes pasiones en melodiosas crónicas, que hacen que un anónimo oyente de identifique inmediatamente con lo que describe la lírica: porque ese drama que canta el Tango, el Bolero o la Ranchera, aún cuando hable de una historia particular, toca elementos muy universales.



En el caso del tango, las amarguras de la vida, el dolor de la pobreza, las traiciones amorosas, los duelos por conquistar un querer, las mujeres que pagan mal, las falsas amistades, el desgarro de núcleo familiar y sobre todo las decepciones que deja la existencia cuando se repasa el pasado son temas abordados por ese magnifico himno lírico a la vida que es el tango, porque si bien es cierto que la vida es bella “no todo es color de rosas” y ahí está el Tango para recordarlos, explicarlo y describirlo.

(Monumento a Gardel en Caracas)


Y nadie mejor que Gardel para cantar desgarradamente y con total crudeza al mundo las muchas espinas que tiene el rosal de la existencia humana...


¡Salud, che Carlitos, por una año más de tu leyenda, porque cada día cantas mejor!


¡¡¡Gracias por leerme!!!

Dantesol

sábado, 13 de noviembre de 2010

60 años del único magnicidio en el siglo XX venezolano




Hoy se cumplen los primeros 60 años de la muerte de Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar de Gobierno que derrocó a Rómulo Gallegos en 1948 -quién a su vez fue el primer presidente elegido por voto directo en Venezuela- y que se constituye en el primer y único magnicidio del siglo XX nacional.


Su caso impactó notablemente a un país que se venía recuperando de las agitaciones políticas del trienio 1945-48 y que tras dos años de dictadura (1948-1950) se estaba habituando a la tranquilidad marcial que daba un régimen controlado por las Fuerzas Armadas ("la paz del miedo"). Precisamente en un país tan vigilado y supervisado, como es lo normal en cualquier dictadura, sorprendía que el Presidente de la República fuera muerto de manera tan atroz, cuando se suponía que el primer mandatario debía ser la persona más protegida del país. La inusual -y rápida- muerte de la más alta autoridad nacional inmediatamente despertó (muchísimas) conjeturas.



El crimen de Delgado Chalbaud, como casi todos los crímenes relacionados con el Poder, quedan siempre envueltos en un ambiete de misterio que nunca resuelve realmente lo qué pasó. Nunca es posible precisar con exactitud la mano homicida que está detras del crimen, aún cuando aparezca el ejecutor del hecho, que en el caso de Delgado (de nombre Rafael Simón Urbina) estuvo vivo apenas unas horas despues de realizar su fechoría y murió luego en circunstancias tan extrañas como las del presidente ultimado.




La muerte de Urbina, no deja de tener una extraña silmilitud con la de Lee Harvey Oswald, quién a las horas del magnicidio de JF Kennedy, se llevó a la tumba los motivos de su acción y los nombres de los posibles autores intelectueles del hecho.



Lo único que permite brindar "ciertas luces" dentro del mar de conjeturas que dejan estos asesinatos es verificar a quién o a quienes benefician realmente de los magnicidios o crímenes políticos. En el caso venezolano, la muerte de Delgado apunta a Marcos Pérez Jiménez, (a la izquerda en la foto, junto a Delgado) quién sin rivales de peso en el camino, aumenta su poder y finalmente se hace presidente en 1952. ¿Quiere decir que esto lo hace responsable? No lo sabemos ni tampoco con su nombre podemos dar por segura la respuesta a la pregunta de quién estaba detrás del crimen, pues no necesariamente quién se beneficia es el que planifica o realiza el homicidio. En el caso de Kennedy, su muerte benefició inmediatamente a su vicepresidente, el texano Lyndon B. Johnson, pero los hechos de su presidencia muestran un gobernante demasiado gris, que no le sacó provecho a los "beneficios" recibidos para la gran ambición de poder que supuestamente tenía y que le llevó a matar (o conspirar para matar) a Kennedy, haciendo una presidencia precaria y de escasa recordación para los norteamericanos. Igual se puede pensar del caso venezolano: pese a las grandes obras públicas que construyó, el de Pérez Jiménez fue un gobierno bastante grisaceo, pues sin ésas construcciones no hay mucho que recordar de él, y despúes de derrocado (1958) a los diez años, con gran apoyo popular tuvo la oportunidad de competir por regresar a la presidencia por la vía electoral, y no lo hizo: prefirió retirase, ya que la lucha por alcanzar el poder le producía evidente abulia. No parece la conducta de un hombre "excesivamente ambicioso". Entonces, las posibles "luces" siguen siendo entonces sólo para hacer cuando mucho hipótesis, pero nada concreto y definitivo.

Crímenes en el poder político de la Venezuela Repúblicana

Al de Delgado, le antecede cronológicamente el asesinato en 1923 de "Juancho" (Juan Crisóstomo) Gómez, (en la foto de la izquierda) máxima autoridad en Caracas y hermano mayor del temible dictador Juan Vicente Gómez, y quien fue asesinado de varias puñaladas en pleno Palacio de Miraflores, ejerciendo el puesto de 1º Vicepresidente de la República y de Gobernador del Distrito Federal. En un país con un gobierno verdaderamente brutal, represivo y tiránico como el de Gómez y sumergido en el miedo al poder, este crimen no podía concebirse ni asimilarse con facilidad. Dificilmente un opositor hubiera podido llegar tan lejos con tanta facilidad, lo que inmediatamente hizo sospechar que este crimen de alto gobierno, tenía en esa misma esfera a su principal responsable. Nunca se supo ni se pudo probar nada, pero siempre se afirmo que este fue un "crimen dinástico" pues al parecer familiares de Juancho lo eliminaron para facilitar el asecenso de otro Gómez al poder: José Vicente o "Vicentico", (a la derecha en la foto, con su esposa) el hijo mejor del dictador y precisamente 2º vicepresidente de la República ¿Cierto o falso? Quizás nunca lo sabremos. Lo único cierto fue que al final Gómez eliminaría el cargo de vicepresidente de la Constitución y terminaría expulsando del país a Vicentico y su esposa en 1929.



Antes de este crimen está el de Joaquín Crespo, (su foto a la izquierda) ex presidente de la República (primero en 1884-86 y lugo en 1892-98) quién muere en batalla, en el Mata Carmelera (Edo. Cojedes) en 1898 por obra de un francotirador aparentemente de las fuerzas contrarias. Crespo había salido a combatir el levantamiento de José Manuel "EL Mocho" Hernández, (su foto a la derecha) quien se había alzado en la "Revolución de Queipa" contra el gobierno de Ignacio Andrade, el protegido de Crespo, alegando que le había hecho un fraude electoral, cosa bastante probable en un país caudillista y sin ninguna tradicional democrática en elecciones. La fácil e insólita muerte de Crespo hizo de inmediato suponer o sospechar una conspiración dentro de sus propios oficiales, pero nunca nada se pudo comprobar y mucho menos saber. Horas antes de la batalla había tenido un fuerte altercado con su oficiales en la Junta de guerra previa al combate, pues impuso su punto de vista sobre el de los otros militares, y más de uno de estos salió sumamente molesto con la terquedad del caudillo llanero que se creía infalible e invencible. La extraño traslado de su cuerpo a Acarigua -y no a San Carlos que estaba más cerca- para hacer la autopsia, tardanza para llevar su cádaver a Caracas y la misteriosa desaparición de unas llaves y unos baúles en su residencia que contenían dinero y sobre todo muchos documentos para hacer sus memorias, son motivos para alimentar la tesis de conspiración, que muchos sostuvieron hasta casi un siglo, pues en 1997 se volvió a hacer una autopsia a Crespo en su supulcro final, en el Cemeneterio General del Sur de Caracas.



Todavía más atrás tenemos el caso de Ezequiel Zamora, (a la izquierda) quién a pesar de no tener la dignidad presidencial ni gozar de ningún alto cargo si era una gran figura dentro de un movimiento revolucionario, era pues el alma de la Federación y si esta triunfaba, seguro tendría un puesto de trascendencia. Así pues, en pleno sitio de la ciudad de San Carlos, en 1860, una aparente bala perdida se lo llevó de este mundo, cambiando el curso de la Guerra federal y también de toda la Historia venezolana del siglo XIX. Como ocurriría con Crespo lo certero del disparo así como lo inusual del hecho: que alcanzara a un alto jefe militar, apuntaron inmediatamente a una conjura, un complot dentro de sus compañeros, sobre todo porque el que más se benefició de la desaparición de Zamora, sería Antonio Guzmán Blanco, (a la derecha, en la foto) personaje relevante del siglo XIX venezolano, quien sí sería presidente y ciertos rumores siempre señalan insistencia, vista su enomre y desaforada ambición de poder, que fue él el responsable directo -y material- del asesinato de Zamora. Como en los anteriores casos, sólo quedan conjeturas ante la imposibilidad de saber la verdad.


¿Sólo "cosas del pasado"?

Podemos pensar que todas estas son cosas de la Historia, "cosas del pasado", pero no hace falta viajar 60, 80 o más de 100 años para ver cuan verdad es la constante de los crímenes relacionados con el poder: pues justamente en este mes de noviembre se produciría otro crimen y sigue sin resolver, tan igual como los anteriormente descritos: el del fiscal Danilo Anderson en 2004.



¿Se logró resolver este crimen? Aún cuando la ciencia forence está en el siglo XXI y ya alcanzó los más altos niveles de sofisticación y excelenecia para este caso la respuesta quedó exactamente igual como todo lo que hemos venido reseñando: conjeturas, suposiciones, rumores e hipótesis lo que una vez más nos demuestra que la Historia siempre está con y sobre nosotros.

¡¡¡Muchas gracias por leerme!!!

Dantesol

Para saber más:

http://www.codigovenezuela.com/2010/11/60-anos-del-asesinato-de-delgado-chalbaud/

http://www.el-universal.com/2005/11/18/ccs_art_18402H.shtml

http://www.aporrea.org/actualidad/a60627.html

martes, 9 de noviembre de 2010

Bibliografía histórica bicentenaria (V)



Con motivo del 199 aniversario de la Declaración formal de la Independencia de Venezuela, y en pleno año Bicentenario del inicio de la misma, el 19 de abril de 1810, aprovechamos el ambiente de conmemoración de fechas para presentarles a ustedes un aporte en la difusión del conocimiento histórico venezolano.

Continuamos ahora y aquí la selección iniciada el pasado mes de julio y continuada el mes anterior.

4. Siglo XX. [PRIMERA PARTE]

Para el largo y vasto Siglo XX (en nuestra opinión el siglo más importante de nuestra Historia) y que ocupa una extensa bibliografía, digna de la magnitud de los acontecimientos y personajes que por él desfilaron, se hace necesario hacer más subdivisiones temáticas que facilten mejor la compresión de los títulos que vamos a exponer. Por tal motivo, esta nota se alargará aún más y también será la primera de nuestra clasificación por etapas cronológicas que saldrá dividida.

Libros generales:

Estos son los textos, que ya en el siglo XXI –o finalizando el XX- se decidieron a la tarea de intentar interpretar y analizar la importancia de los hechos, sucesos y figuras que transitaron a lo largo de la centuria 1900-2000. Obviamente no son los únicos en el mercado nacional, pero son los que decidimos escoger porque poseen un adecuado equilibrio entre la profundidad y la amenidad, van dirigido a un público general no especializado y también son de fácil acceso comercial.

Venezuela Siglo XX: visiones y testimonios. Editado por la Fundación Polar, consta de 3 tomos. Publicado originalmente en el 2000, actualmente se encuentra agotado desde su casa editora pero se le puede conseguir fácilmente en librerías especializadas no pertenecientes a cadenas comerciales (aquí se puede consultar algunas en Caracas) y es una obra fundamental para tratar de comprender el siglo pasado, ya que no se centra únicamente en la narración y descripción de eventos y sucesos tradicionales, si no por el contrario, se reunió a un importante grupo de especialistas que explican según su área temática, aspectos destacados de la vida nacional, no centrándose exclusivamente en lo político, si no dándole importancia a facetas como la economía, (muy especialmente a esta área ya que toda la obra está coordinada por Asdrúbal Baptista) así como también las artes, el cine, la danza, la gastronomía, la ciencia, la televisión y hasta el papel del mujer o la relación con la intelectualidad y el poder, entre otros. Tiene además una gran novedad: la sección “El siglo XX conversado”, donde a lo largo de los tres tomos se selecciono a cuatro grandes historiadores venezolanos – a saber: Manuel Caballero, Elías Pino Iturrieta, Germán Carrera Damas y Ramón J. Velásquez- para analizar a través de su punto de vista, e incluso vivencias personales la evolución de la vigésima centuria. Es una obra indispensable para entender tan importante período histórico nacional y la recomendamos absolutamente.


Historia de los venezolanos en el Siglo XX. De Manuel Caballero. Publicado 2010 por la editorial Alfa es pues el texto más reciente sobre la centuria que comentamos en esta bibliografía. Siendo Manuel Caballero un brillante ensayista que ha escrito con bastante frecuencia sobre ese siglo, este libro es una síntesis maravillosa de gran parte de la obra de autor, que finalmente se compila en un solo tomo de manera amena, armoniosa e inteligente, pudiendo decir que consagra definitivamente a Caballero como un especialista en la historia del siglo XX. Aquí se verán muy bien sincronizados aspectos de obras como "Gómez, el tirano liberal", "Las crisis de la Venezuela del siglo XX", "Ni Dios ni federación", "Betancourt, político de nación", "La pasión de comprender", "Dramatis personae", "La gestación de Hugo Chávez: luces y sombras de los 40 años de democracia en Venezuela" entre otros, que el mismo autor reconoce en su introducción como especies de “deja vu” que cumplen el propósito de presentar de forma sistematizada su gran reflexión general sobre ese siglo a lo largo de su carrera académica para así dirigirla a un público general, tratando de mantener un equilibro entre la sencillez y el rigor de la escritura histórica. Así pues, desde Cipriano Castro y los andinos (“Venezuela se baja del caballo”) hasta la llegada de Hugo Chávez (“La agonía de la política”) encontramos una panorámica de todo el siglo muy útil y esclarecedora, que privilegia el análisis y la interpretación crítica -no exenta de polémica- a centrase en la típica narración y descripción. De hecho, el hilo conductor del libro, su idea central, es la tesis que este fue el siglo de la Política, la Paz y la Democracia, pues una forma civilizada de concebir la lucha por el poder, renunciando al uso permanente de la violencia tradicional: las guerras civiles abriría nuevos horizontes, totalmente desconocidos y finalmente positivos para la historia venezolana. Lamentablemente la obra tiene un oneroso precio, pues es un texto de casi 400 páginas (o sea un libro bastante grande, y por ende, costoso de producir en los niveles bibliográficos venezolanos) pero podemos afirmar que vale la pena TOTALMENTE pagar el costo para tener esta verdadera y útil joya de la historiografía venezolana. Sin duda creo que es ya una obra imprescindible para entender el pasado reciente y toda la Historia del siglo XX, la cual por ende explica todo cuando vivimos ahora en el siglo XXI. Se consigue en casi todas las librerías del país, especialmente en las pertenecientes a las grandes cadenas comerciales.


De la Revolución restauradora a la Revolución bolivariana. Publicado en 2009, en una coedición por el diario el Universal en ocasión de su primer centenario y la UCAB, este texto es una obra colectiva coordinada por Asdrúbal Aguiar, que recoge en plano más analítico que descriptivo una visión de nuestro siglo XX, que quedó delimitado en sus extremos cronológicos por dos procesos que curiosamente se autodenominaron “revoluciones”: la que llevó al poder las autocracias andinas de Castro y Gómez en 1899 y la que llevó al poder al convulso proceso que lidera Chávez en 1999. La obra tiene tres grandes áreas temáticas: I. la Historia, que recoge evidentemente la evolución cronológica del país, escrito por el abogado Asdrúbal Aguiar. II. Los ejes dominantes, serie de aspectos para entender y comprender mejor el siglo, tratado por varios autores y III. Los personajes, un análisis biográfico y social de los 3 personajes más importantes del siglo XX y su influencia, a saber Castro, Gómez y Betancourt redactados por Ramón J. Velásquez, Manuel Caballero y Germán Carrera Damas respectivamente. Es un muy buen texto, orientado para facilitar la comprensión del presente a través del repaso del pasado y posee un lenguaje claro y comprensible –quizás hasta periodístico- que facilita su lectura. Lo único que podemos señalar como desfavorable es su precio, el cual nos parece está alto para un texto de su tipo. Por ser un libro de reciente data se consigue en casi todas las librerías del país, especialmente en las pertenecientes a las grandes cadenas comerciales. También en la librería de la UCAB y en la sede de El Universal.

El siglo XX en Venezuela. Historia mínima. Editado nuevamente por Fondo de los Trabajadores Petroleros de PDVSA (antes Lagoven) es un texto colectivo, coordinado igualmente de nuevo por Elías Pino Iturrieta y es el séptimo -y hasta ahora último- de la excelente línea editorial creada con la serie “Historias mínimas”. Trata como es de suponer de un resumen sobre los cien años que componen nuestro pasado reciente, ofreciendo una síntesis lo suficientemente amena y concisa para darle al lector no familiarizado con la especialidad académica un panorama lo suficientemente claro de los grandes períodos que se dieron el siglo. Para esa labor se escogieron como autores de cada capitulo a especialistas que ya habían publicado investigaciones, ensayos o ponencias sobre los temas que tratarían, produciéndose la no tan fácil operación de resumir las obras centrales que escribieron a textos breves, accesibles y que recogieran a su vez lo fundamental de sus estudios e investigaciones. Así pues Inés Quintero analiza el periodo castrista y Diego Bautista Urbaneja hace lo propio con el Gomecismo. Simón Alberto Consalvi explica el periodo transicional post gomecista y Pino Iturrieta el trienio adeco. La década de la dictadura militar-perezjimenizmo corresponde a Manuel Rodríguez Campos y los Cuarenta años de la democracia representativa civil es autoría de Manuel Caballero. Finaliza el libro con un brevísimo recuento del bienio 1998-2000 a manos de Inés Quintero y Elías Pino Iturrieta. A nuestro juicio, el balance de esta síntesis fue muy exitoso y provechoso, y con un óptimo nivel de calidad académica que no sacrifica ni hace concesiones a la superficialidad para ganar el público general, se logra hacer una obra amena y necesaria para conocer y comprender el siglo XX. Se consigue en cualquier liberarías de las grandes cadenas comerciales del país.

Balance del siglo XX venezolano. Editado por Grijalbo es una obra que pertenece a la Fundación Francisco Herrera Luque, (reconocido psiquiatra venezolano aficionado a nuestra Historia) publicada en 1996 y sorprendentemente para los niveles venezolanos, sigue disponible en nuestro mercado editorial. Es la única obra que analiza el siglo XX dentro de ese siglo, o sea antes que concluyera. Presentada y coordinada por el ex presidente e historiador Ramón J. Velásquez, la obra recoge una serie de ensayos y ponencias que presentó la ya mencionada fundación para analizar el también indicado siglo en un evento realizado el mismo año de la publicación del libro. Se re estudian los aspectos clásicos de la política: gobiernos, ciclos, elecciones y golpes de estados, pero de igual manera se analiza la economía, la cultura, la ciencia y también aspectos interesantes como el poblacional, el mestizaje y el tema de la corrupción. Concluye el texto con una reflexión del siempre recordado y muy apreciado José Ignacio Cabrujas llamada “Mi siglo XX”. Por su carácter introductorio y su lenguaje sencillo dirigido al público general, es una buena obra para conocer y consultar.


La política venezolana desde 1899 hasta 1958. De Diego Bautista Urbaneja, politólogo. Publicado en 2004 por el Centro Gumilla de la UCAB no es propiamente un libro en el sentido clásico, sino un cuaderno analítico, (este es el Nº 39) perteneciente a la colección de “Temas de formación sociopolítica” que muy brillantemente ha coordinado por varias décadas el Centro Gumilla. Se trata de un texto que describe tal como dice su titulo, la evolución política del país desde la llegada de los generales andinos hasta la caída de la última dictadura militar, sintetizando muy bien la compleja marcha de sucesos en esos casi 60 años. Por razones de espacio el texto no se extiende mucho, ya que va dirigido a un público general, sobre todo a estudiantes, pero no por ello el libro posee el defecto de la superficialidad. Todo lo contrario: aunque hay evidentemente mucha narración y descripción se ofrece permanentemente análisis e interpretaciones de los aspectos más resaltantes del periodo en estudio para ofrecer al lector luces en la mejor comprensión del hecho histórico presentado. También hay que decir que por la misma naturaleza del texto –expresada en su título- y por la profesión misma del autor, este es un relato concentrado exclusivamente en los procesos políticos, (gobiernos, golpes de estados y elecciones) por lo tanto la mención y el análisis de otros aspectos importantes como la economía, las relaciones internacionales, el desarrollo social o la cultura quedan reducidas al mínimo. Se consigue principalmente en las Librerías Estudios, relacionadas con el Centro Gumilla y en la librería de la UCAB.


La política venezolana desde 1958 hasta nuestros días. Una vez más de Diego Bautista Urbaneja. Es la continuación del texto anterior, pero curiosamente este libro fue el que surgió primero: Esta edición corresponde a 2007, pero fue publicada originalmente n 1997 cuando la colección de cuadernos se llamaba “Curso de formación sociopolítica”, de allí que se presente una muy curiosa enumeración de los títulos de la serie actual pues este libro (con fecha de 2007) es el Nº 7 y el anterior texto que reseñamos, que es 2004 ¡es el Nº 39! Suponemos que fue un gazapo editorial de última hora del Centro Gumilla y la UCAB. Bueno, regresando a nuestra reseña, este texto culmina el ciclo histórico descrito y analizado con el libro anterior, alargándose más allá del siglo XX hasta los años del 1º gobierno de Hugo Chávez (1999-2007) [La edición original de 1997 llegaba hasta marzo de ese año, el penúltimo del 2º gobierno de Caldera (1994-99)] sigue el estilo que ya hemos visto: presenta la evolución política con mucha narración y descripción, pero se ofrece de forma constante análisis e interpretaciones de los aspectos más resaltantes, centrándose estos exclusivamente a los procesos políticos, (gobiernos, elecciones, constituciones y golpes de estados) con mínima mención a otras áreas (la economía, las relaciones internacionales, el desarrollo social o la cultura) En nuestra opinión es uno de los mejores textos introductorios para entender de forma sintética y resumida el periodo de la de Democracia civil y representativa (1958-1999), que es por razones obvias el origen del actual proceso político que estamos viviendo todavía en el país. Como va dirigido especialmente a un público estudiantil, lo recomendamos ampliamente. Se le consigue en Librería Estudios o Liberia de la UCAB.


De Cipriano Castro a Carlos Andrés Pérez (1899-1979) De Luis José Silva Luongo. Publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana. Un voluminoso e interesante libro principalmente por haber sido escrito por alguien que no es historiador profesional ni tener una carrera cercana a las humanidades, (abogado con especializaciones en finanzas y ciencias económicas) y en segundo lugar porque el que lo escribe fue protagonista de alguno de los períodos que explica, (fue ministro de Hacienda) siendo una verdadera novedad pues son pocas las veces que un funcionario escribe del tiempo que ejerció y cuándo lo hace –según nuestra tradición historiográfica- más bien busca exculparse el y culpar a otros. Aquí se rompe eso y por el contrario se ofrece una aproximación bastante objetiva de los 80 años tratados. El texto se subdivide en la típica clasificación por gobiernos pero poniendo énfasis no sólo en lo político, sino también en lo administrativo y lo económico, explicando en algunos casos, determinadas leyes, decretos, instituciones y organismos de gran importancia para el desarrollo del país. Sus únicos defectos, podríamos decir, que además de ser un texto muy amplio (930 páginas) es que algunos gobiernos importantes son tratados muy brevemente en comparación con otros igual de importantes. Bastante bien documentado, con citas de la prensa de la época y consultas a las memorias y cuentas de diversos ministerios y ramas del Estado, este libro constituye una interesante fuente de consulta para comprender el siglo, sobre todo ante la tendencia marcada en Venezuela de no escribir historia seria de los periodos recientes. Se le puede encontrar principalmente en la red de librerías públicas “Librerías del Sur” (antes Kuiamare)


De Herrera Campins a Chávez. De nuevo por Luis José Silva Luongo. Publicado por la editorial Alfa. Corresponde como podemos suponer por su título a la continuación cronológica del anterior texto. Fue también la última obra del autor quién fallecería poco después de la publicación del libro. Constituye aparte de la segunda parte del primer libro, un importante acercamiento a la historia más reciente del país, que por lo general, al estar muy inmersa en la lucha política cotidiana es de difícil acceso para el análisis. Bien podríamos decir que este texto es una especie de “Historia de la crisis y la decadencia de la democracia representativa” pues narra los hechos principales desde 1979 hasta 1999, cuando asume Chávez y se mencionan apenas los primeros actos de este gobierno. Al igual que el texto anterior hace uso de una amplia documentación proveniente fundamentalmente de la prensa de la época y las memorias de ministerios, institutos y organismos públicos. Como el lapso de estudio es más breve en el campo cronológico (apenas unos 5 gobiernos) casi todas las administraciones son analizadas con igualdad –no como en el libro anterior, donde algunos gobiernos eran rápidamente vistos mientras otros no- y hay un mayor especio para el análisis y no la mera descripción. Para un período tan reciente y tan poquísimamente revisado y estudiado, este es un buen texto que sirve para “hojear el ayer” y refrescar la memoria, con el único defecto, para los que le incomode, de su extensión: más de 500 páginas. Se consigue en las principales librerías comerciales del país, espacialmente las de las grandes cadenas.


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Dantesol

domingo, 10 de octubre de 2010

Bibliografía histórica bicentenaria (IV)



Con motivo del 199 aniversario de la Declaración formal de la Independencia de Venezuela, y en pleno año Bicentenario del inicio de la misma, el 19 de abril de 1810, aprovechamos el ambiente de conmemoración de fechas para presentarles a ustedes un aporte en la difusión del conocimiento histórico venezolano.

Continuamos ahora y aquí la selección iniciada el pasado mes de julio y continuada el mes anterior.

3. Independencia y siglo XIX.

De esta vasta etapa que podemos enmarcar cronológicamente entre 1810 a 1899 y que incluye nuestra Guerra Nacional de Independencia (1810-1823/1830) y todo el resto del siglo XIX que compone la primera parte de lo que comúnmente se denomina la Historia contemporánea de Venezuela, (de 1830 hasta hoy) y de la cual existe una abundante –abundantísima- bibliografía, de donde hicimos un enorme esfuerzo de selección que nos obligó prácticamente a luchar simultáneamente a favor y en contra de nuestros propios gustos, todo para dar un conjunto de obras balanceado y que cumpla los requisitos de esta bibliografía: obras básicas, accesibles y actualmente disponibles.

3.1. El proceso independentista: 1810-1823/1830

La independencia de Venezuela. Historia mínima. Es un texto colectivo, coordinado por Elías Pino Iturrieta y que sigue la excelente línea editorial creada con la serie “Historias mínimas” publicadas inicialmente por Lagoven y ahora por el Fondo de los Trabajadores Petroleros de PDVSA. Es quizás el único libro de fácil acceso que habla del tema de una forma profesional y de altura, sin parcializaciones exageradas ni sentimentalismos patrióticos ni mucho menos concentrándose únicamente en la guerra. Presenta un resumen sucinto del largo y complejo proceso de independencia venezolano que a lo largo del siglo XIX –y gran parte del XX- ha sido tratado, retratado y revisado tanto, que el exceso ha producido una enorme dificultad para analizar seria y científicamente este momento histórico nacional. Aquí se asume el reto y se presentan visiones varias sobre el pensamiento del proceso, cómo fue la economía, las relaciones civilice y militares, la cuestión social, y la Gran Colombia. Una obra sin duda muy útil y se le puede conseguir en casi cualquiera librería comercial del país

Diario de una rebelión (Venezuela, Hispanoamérica y España). 19 de abril de 1810, 5 de julio de 1811, De Gustavo Vaamonde. Publicado bajo los auspicios de la Fundación Polar, (junto con la Academia de la Historia y varias Universidades Nacionales) en 2008, dentro de su colección sobre Bicentenario, es quizás el libro más actual sobre este tema hasta el momento, producido “desde cero”: o sea que no es reedición sino publicación totalmente nueva y original. Presenta sobre todo una interesante recopilación de datos (más de 400) relacionados con ambas fechas históricas, pero teniendo la novedad en que el asunto no se centra exclusivamente en lo que pasó en Caracas, sino que se le da una visión más global, señalando y reseñando no sólo lo político-ideológico y lo militar sino aspectos jurídicos, institucionales-administrativos, los económicos, los diplomático y los sociales. El autor no duda en hablar de una “revolución atlántica” porque fue un proceso que se dio en todo el mundo hispánico y en los dos lados del océano que los englobaba. Muchos de los datos son inéditos y otros constituyen reediciones de fragmentos de textos desde hace década agotados sobre el proceso independentista venezolano (Como por ejemplo los testimonios de primer mano de algunos testigos presenciales de los hechos) Por su abundancia de datos, que colaboran con la descripción y la narración de los sucesos tan conocidos –y publicitados hasta el exceso- de nuestra independencia, esta es una obra orientada más a la consulta y el apoyo del investigador, que un texto “nuevo” que pretenda reanalizar e interpretar lo sucedido, siendo precisamente la presentación y organización de los datos su mayor y aporte novedoso, puede ni siquiera en el sesquicentenario de la independencia (1960) se había presentado un texto así. Se le consigue en las librerías comerciales, librerías especializadas (ver aquí) y también en las sedes de la Fundación Polar

El miedo a la revolución: la lucha por la libertad en Venezuela 1777-1830 De Miguel Izard. Uno de los clásicos en el estudio de la Independencia venezolana y latinoamericana hecha por especialistas extranjeros (los otros serían los trabajos de Charles C. Griffin, John V. Lombardi y John Lynch) y esta se hace desde una marcada perspectiva marxista. Esta es una reedición de 2009 por parte del Centro Nacional de la Historia, (organismo público creado por el gobierno de Hugo Chávez para el estudio y divulgación de la Historia, desde una perspectiva gubernamental y diferenciada de la Academia Nacional de la Historia) pues la edición original -que data de 1979- estaba agotada desde hacía al menos 15 años. Constituye una visión interesante porque pone un sostenido énfasis en lo social, ya que había sido –una mala- costumbre historiográfica venezolana presentar en exceso la independencia sólo como un proceso ideológico y militar, descuidando el área social. Así pues desde la apreciación marxista, Lynch, que posee una amplia bibliografía sobre estudios hispanoamericanos, se dedica a hacer una historia “contra corriente” mostrando lo que no se ve por lo general de este proceso independentista: una profunda lucha social entre los sectores que se encontraban en feroz pugna en los últimos días coloniales, y que por producirse la ruptura independentista se desataran los conflictos postergados, precisamente tan temidos por la élite blanca criolla, que aspiraba poder total y consiente de su inferior número ante la mayoría parda, negra, india y mestiza, teme los efectos devastadores -para ellos- una revolución igualadora, de allí el título de la obra. Como complemento y contraste a las historia clásicas de la guerra de independencia es un buen texto que merece la pena leer aún cuando tiene una marcada inclinación ideológica y no fue elaborado para un público general, sino para especialistas de la ciencia social histórica. Se le consigue básica y principalmente en la red de librerías públicas “Librerías del Sur” (antes Kuaimare)


Batallas de Venezuela. 1810-1824. De Edgard Estéves González. Publicado por los Libros de El Nacional, es un texto que sintetiza bastante bien el tema que ha secuestrado los estudios sobre la Independencia nacional: la guerra. Aquí se presenta una secuencia muy pormenorizada (con mapas incluidos en varios casos) de los principales combates que se registraron a lo largo de las dos décadas y media en que Venezuela conoció y padeció la devastación y destrucción humana y material más grande de toda su historia, y que debido a su impacto y grado de intensidad los ciudadanos de esta patria y los estudios de su pasado, esperamos que sea la única y última que debamos vivir, sufrir y registrar en nuestras crónicas. Se consigue en las principales librerías comerciales, en los paradas inteligentes de El Nacional o en la sede del mismo periódico.

La mentalidad venezolana de la emancipación. 1810-1812 De Elías Pino Iturrieta. Lo edita Bid&Co. Editor. Un clásico que inauguró en Venezuela el estudio de la denominada Historia de la Mentalidades. Fue la tesis doctoral del autor, quién se gradúo en México tutorado por Leopoldo Zea. Aunque no parece a primera vista una obra básica y para el público general, su inclusión en esta selección se debe al hecho de estar disponible en nuestros días una reedición en formato de bolsillo que puede servir para relanzar este texto para un público más allá del especializado. Su lectura puede ayudar mucho a cualquiera que esté interesado en comprender realmente cuál era la ideología o el pensamiento político-social de aquellos que tomaron el poder tras del 19 de abril de 1810 y el por qué se desarrolló así, más allá de la famosa frasecita “La influencia de la Independencia estadounidense y la Revolución francesa”. A través de la revisión de textos, proclamas y periódicos se descubre un mundo muy interesante que bastante poco se había estudiado. Vale la pena echarse la lectura de esta obra. Se consigue en las principales librerías comerciales del país.

La voz de los vencidos. Ideas del partido realista de Caracas, 1810-1821. De Tomás Straka. Al igual que ocurre con el ya mencionado libro de Pino Iturrieta, (y que también en este caso lo edita Bid&Co. Editor junto con la UCAB) este tal vez no es un libro “básico” para acercarse a comprender la Historia venezolana pero su mención aquí se debe fundamentalmente porque es el único libro dentro de la historiografía nacional que se propone estudiar lo que su título dice: la versión del bando que perdió la guerra de independencia, algo que por más de 150 nos ha estado casi vedado a los venezolanos, ya sea por un exagerado y mal sentido de patriotismo, así como la ausencia de curiosidad investigativa por explorar ese lado y esos relatos de nuestra historia (o como diría otra investigado histórica, Graciela Soriano de García Pelayo: “los aspectos desatendidos de esas dos décadas”) Por tales motivos creo que es necesario que cada venezolano conozco esta obra y al leerla pueda crearse una versión más completa y global de este episodio de su pasado fundacional. Se le puede conseguir en las principales librerías comerciales del país o en la sede de las publicaciones UCAB.

3.2. El siglo XIX: de 1830 a 1899

Obras generales

Evolución política de Venezuela, 1810-1960. De Augusto Mijares. Otro clásico de la historia nacional nuevamente disponible al público. Esta edición corresponde a la Academia Nacional de la Historia. Publicado originalmente por la Fundación Mendoza en una obra colectiva con motivo de los 150 años de la independencia, el trabajo de Mijares constituye un excelente resumen descriptivo y analítico de lo que dice pues su título. Tiene la particularidad muy destacada de hacer un empeño en mostrar el país civil sobre el militar. No hay exaltación de próceres (excepto Bolívar) ni mucho menos de caudillos, ni se extiende o alarga mucho en la mención de los hechos de armas, sean de la independencia o las guerras civiles. Se hace un buen esfuerzo de mostrar más bien a próceres o figuras civiles que destacaron en la vida nacional a lo largo de nuestro agitado siglo XIX y cómo su aporte intelectual hizo más bien a la formación de la nacionalidad y el Estado que los continuos enfrentamientos que sufrió la República desde sus inicios. Su únicos defectos, quizás los encontramos por su propio título: al ser una evolución se privilegia la narración y descripción (“echar el cuento” pues) sobre el análisis y la interpretación, y al ser política se concentra exclusivamente en los gobiernos, descuidando o desatendiendo los aspectos económicos y sociales, que a la luz de los modernos estudios de la Historia, son inseparables –e imprescindibles- para la correcta comprensión del pasado y así hacer precisamente una Historia total, más global que sectorial, que no estudia tanto periodos sino más bien procesos. Se consigue principalmente en la librería de la Academia Nacional de la Historia, en el Palacio de las Academias, en el centro de Caracas.

Venezuela: 1830 a nuestros días. Del poeta y escritor Rafael Arráiz Lucca. Publicado por la Editorial Alfadil, esta es una de las pocas obras de historia general sobre la Venezuela contemporánea que podemos encontrar en un solo volumen. Ya va por la segunda edición. Busca ser una síntesis entre la descripción tradición y el análisis pormenorizado de todo el proceso nacional desde el fin de la Gran Colombia hasta el año 2006, cuando finaliza su autor su obra. Se centra sobre todo en hablar períodos políticos, subdividiendo la obra por gobiernos, respondiendo a la versión clásica de narrar o concebir la narración de nuestra historia, que a los ojos del lector común del público general, usualmente es una visión muy política y basada en una sucesión de presidencias. Es un buen libro de guía para el interesado en conocer la evolución política de los siglos XIX y XX y sobre todo puede servir de texto complementario para estudiantes de bachillerato y universidades. Se consigue en las principales librerías comerciales del país.

Historia de Venezuela, Tomo II. De Miguel Hurtado Leña. Publicado por el Fondo Editorial de la Universidad Pedagógica Experimental (FedeUPEL) se trata del segundo volumen de una serie de manuales para los universitarios que presenta la Historia nacional. El volumen I corresponde al ciclo que va desde las culturas indígenas hasta el fin de la Gran Colombia (1498-1830) y por tanto el tomo que aquí nos ocupa le presenta al lector la evolución política social del país desde 1830 hasta el año 2000. Puede suponerse erróneamente que por ser este un manual sea un texto de información excesivamente básico, cargado de datos elementales y hasta superficiales en cuanto a contenido. Todo lo contrario. Este es uno de los mejores trabajos en su estilo que no debe envidiarle nada a los publicados en editoriales comerciales no universitarias dirigidas al público general, ya que el autor, (Doctor en Historia graduado de la Universidad de Paris y mi profesor en bachillerato y universidad) expone los procesos con una excelente capacidad de síntesis que no disminuye para nada la profundidad del contenido, consiguiendo un muy buen equilibrio entre la narración-descripción y el análisis-interpretación, lo que pone a este libro en un puesto preferencial y destacado a la hora de ayudar al lector a comprender el devenir histórico de nuestra nación. El libro cuenta como novedad y recurso didáctico extraordinario una serie de cuadros síntesis que ayudan grandemente a facilitar esa comprensión. Se le puede adquirir principalmente en las liberarías Tecni Ciencia, las librerías correspondiente a los núcleos de Pedagógico (UPEL) o en la sede misma de FedeUPEL.

Historia Política de Venezuela. De Manuel Vicente Magallanes. Editada por la Universidad Central de Veniezuela, UCV. Podríamos decir que esta es la última obra de su tipo, es decir un típico manual fundamentalmente descriptivo y narrador, escrito en clave muy literaria. Curiosamente esta obra en lo cronológico abarca casi los mismos años que la Historia de Gil Fortoul: desde el siglo XV hasta los inicios de la guerra federal (1858). Ciertamente no se concentra como era la costumbre de los manuales de antaño en describir in extenso las guerras y batallas, sino más bien narrar lo referente a las luchas, rebeliones e insurrecciones de los años coloniales, así como los principales partidos políticos, grupos o facciones que hicieron vida en la República desde la misma independencia hasta la gran crisis de la federación. Su valor radica en que presenta una importante colección de datos que puede ser de mucho interés tanto para el lector general no especializado como para el investigador profesional en cuanto que los mismos vienen en la mayoría de las veces documentados con alguna obra que los respalde y pueden servir entonces tanto para informar al lector como orientar al investigador, respectivamente. Se le puede adquirir directamente en la misma librería de la casa de estudio o en el pasillo de los libreros de la Universidad.

Obras específicas

Ideas de los primeros venezolanos. De Elías Pino Iturrieta. Es editado por la UCAB. Este libro es otro clásico del autor, reeditado afortunadamente para ser puesto al alcance del público general. Constituye uno de los mejores acercamientos de comprensión histórica al periodo 1830-1848, conocido generalmente como la “Oligarquía Conservadora” y que ha sido uno de los menos estudiados a fondo de nuestra historia, pero sí uno de los más juzgados y condenados, ya sea por ser una etapa inicialmente anti bolivariano, porque se mantuvieron instituciones ultrajantes como la esclavitud y porque el poder tanto político como económico estuvo muy concentrado en un cerrado grupo elitestco que se hizo el imán de los odios de las mayorías populares. Sin embargo, y este es el mérito de esta obra, el autor decide ir más allá de “lo malo” y lo que ya muy bien se sabe sobre esta etapa, concentrándose en explicar el por qué de esas conductas tan cuestionadas, analizando la mentalidad de las elites que manejaron el poder en aquellos años, definiendo cuál era su proyecto de país y su modelo de sociedad. Un interesante viaje que nos ayuda a comprender mejor los inicios de la república autónoma e independiente que surje tras el fin de la Gran Colombia. Se consigue en las principales librerías comerciales del país y especialmente en la sede de las publicaciones UCAB, en Montalbán.

País archipiélago. Venezuela, 1830-1858. De Elías Pino Iturriera. Editado por la Fundación Bigott, constituye uno de los mejores -quizás el mejor- textos que estudian la historia nacional desde el inicio de la república independiente y autónoma en 1830 hasta los comienzos de las Guerra federal en 1858. Y prácticamente se puede decir que es la versión más extensa y mejorada del anterior libro que mencionamos en esta selección. Es un libro verdaderamente completo, que además cuenta con ilustraciones muy valiosas sobre los momentos que se estudian. Se estudia con magistral tino el estado del país desde los gobiernos de Páez hasta los Monagas y la federación, atendiendo a aspectos como las ideas y la ideología, la vida cotidiana, los principales conflictos sociales y las personalidades políticas del momento. Su único defecto podríamos mencionar es su tamaño, ya que es un edición prácticamente de lujo, por lo tanto es un volumen mucho más alto y grueso que el que habitualmente se acostumbra a leer, lo que obliga solamente a ojearlo sentado frente a un escritorio, ya que usarlo de otra manera nos parece prácticamente imposible por incómodo. Todavía se le consigue en las principales librerías comerciales del país, aunque no tanto. De todas formas se puede ir directamente a la sede de la Fundación Bigott y adquirirlo allá.

La guerra de los caudillos. De Edgard Estéves González. Publicado por los Libros de El Nacional, es de alguna manera la continuación de la línea de investigación inicia por este autor con su libro sobre las batallas durante la guerra de independencia, que ahora prosigue por con las luchas que vivió el país a lo largo de su siglo XIX. Acá se hace la narración de una forma amena y resumida, de las principales guerras civiles que asolaron a la nación entre 1830 y 1903 y que se enmarcan en la era del caudillismo venezolano. Se trata de explicar de forma sucinta las causas de las mismas, su desarrollo y las consecuencias, que de alguna u otra forma terminaron encadenándose para ser las causas de otro conflicto, así hasta llegar al siglo XX y culminar ese casi interminable ciclo de violencia con los gobiernos de Castro y Gómez. Se consigue en las principales librerías comerciales, en los paradas inteligentes de El Nacional o en la sede del mismo periódico.

Tiempo de Ezequiel Zamora. De Federico Britto Figueroa. Publicado por la Universidad Central de Venezuela, este es uno de los clásicos más importantes que nos dejó este historiador. Aunque hay una evidente intención del autor de querer encajar al marxismo todos los eventos circundantes de la vida política del personaje en estudio, el trabajo en sí es valioso porque representa uno de los estudios más documentados tanto de este personaje como del complejo período de la Guerra Federal (1858/59-1863) ambos elementos, (Zamora y esta guerra civil) hasta el momento de la publicación de esta obra, habían estado bastante desatendidos y sólo se concentraban dentro de la óptica de los liberales federales ganadores del conflicto que evidentemente exaltaban al personaje y el hecho en cuestión como un prócer y una gesta respectivamente. A la luz del materialismo histórico se da un progreso al entender como lo social y lo económico son elementos de peso para explicar el proceso donde se desenvolverá Zamora como personaje cardinal, aunque algunas veces en la lectura del texto se echa de menos la fría y serna objetividad académica para ver de vez en cuando un tono mitinesco y panfletario que ni hace falta ni se necesita para comprender esta etapa histórica. Se puede conseguir la obra en la misma librería de la casa de estudio y en las principales librerías comerciales del país.

Guzmán Blanco y su época. Es un libro colectivo, coordinado por Inés Quintero y editado en 1994 por Monte Ávila Editores. Comencemos por el principio: Este es un libro agotado, sin embargo lo he podido ver por algunas librerías comerciales, espacialmente las menos famosas y conocidas, digamos que más bien librerías tradicionales que son pequeñas y no pertenecen a ninguna de las grandes cadenas libreras del momento. De igual forma, a veces hay suerte dentro de las librerías públicas pertenecientes al Estado (“Librerías del Sur” antes “Kuaimare”) donde muchas veces permanecen decenas de libros sin catalogar en los depósitos de las tiendas, y un buen día son nuevamente puestos a la venta, completamente “nuevos” aunque sus páginas ya estén amarillentas. Viendo que este ha sido el caso con este libro, se incluye en esta selección. Lo meritorio de este libro está en que a pesar de su pequeño tamaño y grosor no tiene nada que envidiarle a los monumentales tomos que se han escrito sobre el Ilustre americano, porque sus autores precisamente no se centran tanto en el hombre o el personaje, sino más bien en el período que se construyó alrededor de él, casi “a su imagen y semejanza”. Se analizan aspectos como el sistema político, los negocios, las ciencias, las artes durante esta etapa y por supuesto la parte biográfica y la bibliografía existente sobre el personaje. Es una obra indispensable para entender nuestro siglo XIX y es una lástima que no esté reeditada para este bicentenario. Sin embargo si algún afortunado lector consigue un ejemplar, habrá conseguido un pequeño trozo de gloria.

La caída del Liberalismo amarillo. De Ramón J. Velásquez. Vamos finalizando esta ojeada del siglo XIX con otro infaltable clásico de nuestra historiografía, que afortunadamente se encuentra reeditado y disponible en el país gracias a la editorial Norma. Se trata del libro que explica tanto la decadencia y el fin del liberalismo post guzmancista, como el ascenso irresistible de Cipriano Castro y los andinos, centrándose en el personaje de Antonio Paredes, un particular personaje que le toco vivir ambos turbulentos procesos y fue escogido por el autor como figura que permite hilvanar la descripción y el análisis del periodo en estudio, ya que lo considera un personaje injustamente olvidado por la historiografía nacional. Aunque es un libro histórico y bien documentado, su forma de narración no deja de recordar a una buena novela histórica, ya que bien podríamos suponer que si los hechos que se describen y se estudian, no hubieran acontecido en la realidad, quizás este libro sería un magnífico relato de realismo mágico pues en él se funden elementos que parecen sacados de la ficción pero fueron rigurosamente ciertos. Quizás esta particular característica haga más amable y atrayente la lectura a todo aquél que se acerque al libro porque para entender el fin de nuestro siglo XIX (y el comienzo del XX) el público general debe leer necesariamente este texto. Se le puede conseguir en las principales librerías comerciales del país, fundamentalmente en las grandes cadenas.

La mirada del Otro. De Elías Pino Iturrieta y Pedro E. Calzadilla. Editado por la Fundación Bigott. Con este libro culminamos nuestra selección sobre el siglo XIX venezolano y no podía ser de una mejor manera: pues esta es una selección de los testimonios y relatos de los viajeros extraeros (europeos en su mayoría) que visitaron Venezuela durante el siglo XIX, permitiéndonos tener una visión más o menos fidedigna del estado y las condiciones que tuvo el país. Acompañadas con pertinentes ilustraciones, muchas de las cuales hicieron los mismos viajeros, las crónicas de estos visitantes nos permiten tener una aproximación bastante realista del país que visitan, dándole al lector la posibilidad de captar un instante, “una fotografía” del sitio visitado. En líneas generales eso hizo Herodoto, en sus famosos 9 libros de la Historia. Aquí pues se repite el patrón que nos permite tener una visión un poco más allá de la tradicional percepción que nos planeta que “todo” el siglo XIX fue “sólo” de guerras y caudillos, ahogando la posibilidad de ver o comprender otras realidad. Aspectos como la vida cotidiana, el estado de los pueblos y caminos (no sólo de Caracas sino del interior del país) los paisajes, la flora y fauna, agricultura, la religiosidad popular, percepciones sobre el orden, la política y el gobierno son vistos por los extrajeron con mucho tino y originalidad, aunque no se excluyen en sus opiniones mucho del prejuicio que inevitablemente tenían los hombres venidos de países desarrollados al ver el estado de países agitados y en vías de organización como el nuestro. Pero comprendiendo esta natural falencia, se puede uno percatar de ricos datos testimoniales que hacen de este texto uno de los mejores para comprender como fue realmente nuestro siglo XIX. Al igual que pasa con el ya mencionado libro de Pino, País Archipiélago, esta obra –también editada por la fundación Bigott- es bastante grande y voluminosa, lo que hace difícil e incómoda su lectura a menos que sea sentado al frente de una mesa o escritorio, de resto la obra no tiene ningún desperdicio. Se le consigue principalmente en las librerías comerciales de las grandes cadenas o directamente en la sede de la fundación Bigott.

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