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domingo, 18 de septiembre de 2016

Nuevamente entrevistado en "La Hora Clave" del canal Globovisión




El pasado lunes 12 de septiembre, el canal de televisión Globovisión transmitió el programa "La Hora Clave", espacio conducido por los periodistas Macky Arenas y Manuel Felipe Sierra y en donde tuve nuevamente el gusto y el honor de ser entrevistado para hablar en este ocasión de la crisis económica mundial iniciada en 1929. (El llamado "Crack" del '29)




Me tocó explicar las preguntas del público sobre dicha crisis y cómo se produjo, cuál fue su impacto en Estados Unidos, y también las consecuencias que dejó a Europa, América Latina y el mundo, así como este suceso influyó en el aprendizaje y la experiencia en el manejo de las crisis económicas mundiales. Por lo general en mis cursos de Historia Económica, dicho tema es a veces complicado de explicar, y hasta tres (3) clases puede tomar desarrollar bien el tema, sin embargo, gracias a Dios, para este programa pude resumir en apretada síntesis los más importantes elementos de ese proceso, y siendo así, creo que ahora este resumen puede ayudar a comprender un poco mejor las complejidades del asunto, tanto para los alumnos como al público en general. Si logramos el objetivo, entonces habremos difundido bien un momento crucial de la Historia.   

Bueno, he aquí el vídeo de mi entrevista:



Muchas gracias por leerme (¡Y verme!)

Dantesol

jueves, 15 de septiembre de 2016

Nuestro segundo libro como historiador profesional



Nuevamente tengo el enorme gusto y satisfacción de ver una publicación donde aparezco como autor. Otra vez es con la Universidad Católica Andrés Bello, UCAB y se trata de un libro colectivo que recoge las principales ponencias que participaron en las XV Jornadas de Historia y Religión realizadas en esa Casa de Estudio, y que tuvieron como tema central el Bicentenario de La Carta de Jamaica.



Una vez más tuve el inmenso honor de salir publicado en un texto donde también aparece el ilustre Don Germán Carrera Damas, maestro de varias generaciones de historiadores venezolanos, y quien ha estado ya en varios de los eventos que he compartido como ponente. 





Así pues, este libro recoge mi ponencia presentada en el evento, titulada originalmente como: "Tiempos de hecatombe nacional: Venezuela, 1814-1815 (Guerra a Muerte, Invasión de Morillo y la Carta de Jamaica)", y que es en gran medida un resumen de lo que trabajo en mi Tesis Doctoral. Naturalmente esta nueva publicación me emociona y me llena de alegría, y espero que este humilde esfuerzo sea una baldosa más en el camino que me he trazado, el cual aspiro sea largo y fructífero. 



¡¡¡Muchísimas gracias por leerme!!!

Dantesol

lunes, 1 de agosto de 2016

"Si tú supieras"


Ernesto Lecuona (1895-1963)

Hace muy pocos días, y por pura casualidad nos encontramos en YouTube esta magnífica composición del autor cubano Ernesto Lecuona, creador de grandes piezas románticas como "Siempre en mi corazón" y que nuevamente destaco en este hermoso y sencillo bolero-danzón, que no dudo en calificar como poesía hecha canción. Aquí la letra:

“Si en un beso
La vida me diste
Y yo fu para ti la ilusión,
¿Por qué al cabo, 
traidora te fuiste
destrozando mi fiel corazón?

Si tú supieras
Lo que he penado
Desde aquel día 
Que huiste de mí;

Si tú supieras
Lo que he llorado,
Lo que he sufrido 
Pensando en ti;

Si tú supieras
La cruel herida
Que tu abandono 
en mi pecho abrió;

Y que gozoso 
Diera mi vida,
Porque llorases
Como lloro yo.”

Aquí hay una versión de una soprano cubana de los años '30 del siglo XX



Esta canción perteneció al repertorio temprano de Lecuona (finales de los años '20 y principios de los '30 del siglo XX) y no es común verla figurar en los listados de sus grandes temas que se popularizaron en los años '40 y '50, razón por la cual es díficil encontrar muchas grabaciones. Buscando en Internet conseguimos un audio que nos gustó bastante, aunque aún no hemos podido identificar al vocalista que aquí canta:





¡¡¡Gracias por leerme!!!

Dantesol

domingo, 24 de julio de 2016

Entrevistado para "Clímax" con motivo del día de Simón Bolívar




El portal web Climax, que forma parte del grupo editorial El Estímulo, tuvo a bien entrevistarme con motivo de un nuevo aniversario del nacimiento de Simón Bolívar, el Libertador. Y en esta ocasión con el inmenso honor de hacerlo en compañía de ilustres historiadores como María Elena González Deluca y Tomás Straka.

Dra. María Elena González Deluca

Don TomásStraka



Nuevamente le correspondió el trabajo al periodista Alexis Correía, quien previamente me ha entrevistado sobre temas históricos. En esta ocasión buscaba la opinión de tres profesionales de la Historia que pudieran ofrecer puntos de vista sobre la vida y obra del Libertador y las razones para entender por qué se ha convertido en una figura polémica, rechazada y aborrecida por muchos en estos tiempos, cuando antes fue un símbolo de unidad nacional para los venezolanos, así como entender el proceso en el cual su nombre -y su obra- ha entrado casi de lleno en la polarización política que actualmente sacude a la sociedad venezolana en los tiempos del chavismo.




Mi participación se centró en analizar la vida del personaje histórico que en el contexto de la dura y díficil guerra de independencia nacional se caracterizó por su centralismo, su deseo de figurar en todo, y que de alguna manera expresó parte de su personalidad, igualmente polémica y de díficil valoración, que muchas veces en la historiografia nacional es presentada nada más tomando en cuenta los aspectos positivos y no los negativos. De tal manera que no podemos hablar de un Bolívar único y línea, sino más bien uno acorde a sus tiempos y circunstancias: la Primera, la Segunda y la Tercera República, entre otros. Aquí un extracto de mi intervención:



La entrevista completa la pueden leer aquí

Aquí la transcribimos:

Qué hizo Bolívar para merecer su desgracia 
21/07/2016
ALEXIS CORREIA  @alexiscorreia
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La república lleva su apellido en uno de sus períodos más sombríos y ni siquiera lo dejaron tranquilo en el sepulcro. Aunque es difícil conseguir un erudito que valide una leyenda negra alrededor del Simón de la Santísima Trinidad —apartando a las tres raíces—, la mayoría coincide en sus defectos: ego desproporcionado, apetito por el poder, predilección por las formas monárquicas y una capacidad visionaria más bien limitada
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"En su cumpleaños número 233, que pasará metido dentro de un mausoleo que los memes de las redes sociales convirtieron en la pista de patinaje ideal para Bart Simpson, cabría preguntarse si con Simón Bolívar habría que emprender hoy un ejercicio de desacralización —para desandar la exacerbación abyecta de su figura que inició la ideología en el poder hace 17 años— o ha llegado más bien la hora de otra reivindicación. Dicho de otra manera: ¿vuelve a ser el Libertador un personaje simpático? 
Si coincidimos en que Bolívar sigue siendo central en la constitución de una identidad venezolana —si es que los venezolanos de 2016, en medio de sus pesares cotidianos, conceden tiempo o importancia a una identidad nacional o a la historia—, y atendemos a las mediciones de encuestadoras como Datanálisis, queda la impresión de que pocos se tragan el cuento de un hilo conductor entre el primer presidente de Colombia y Nicolás Maduro, a través del conducto seminal de Hugo Chávez. 
En todo caso, ¿merece Bolívar la desgracia bíblica de que Venezuela lleve su apellido justo en uno de los períodos de mayor crisis económica y debilidad institucional de su historia republicana, o de que la moneda metálica con su efigie se haya devaluado hasta el extremo de su absoluta inutilidad para intercambiarse por algo, o de que sus presuntos huesos se exhibieran en un macabro striptease televisado hace ya seis años? “Ciertamente destacó entre los protagonistas de entonces por sus miras altas y por el desprendimiento de sus acciones, por su tenacidad de hierro, por las hazañas militares y por el deseo de proponer instituciones capaces de iniciar la sociabilidad republicana”, sopesa inclusive su muy crítico biógrafo Elías Pino Iturrieta en El Divino Bolívar (2003), un ensayo crucial en el desmontaje de la liturgia-orgía que ofició Chávez desde 1999 y que, hay que decirlo, ilustra la inevitable desviación que nos induce a analizar el pasado al golpe de las marejadas del presente. 
Mentalidad autoritaria 
Los historiadores consultados, en general, tampoco muestran disposición a validar una leyenda totalmente negra que contrarreste la habitual idealización del héroe intocable según el culto oficial. Aunque más o menos coinciden en el diagnóstico de sus aspectos más sombríos: un ego desproporcionado; inocultable apetito por el poder; predilección más o menos abierta por las formas monárquicas, más allá de cierto barniz republicano; y por supuesto, el genocidio documentado en su Decreto de Guerra a Muerte de 1813 —mucho antes de que se inventara la palabra—, cierto que en la etapa menos reflexiva de su carrera militar. 
“Nunca dejó de ser un hombre de su época, lo que no se dice en son de crítica, sino porque difícilmente podría ser de otro modo. Su mentalidad no trascendía mucho más allá del autoritarismo de cuño español”, reflexiona la historiadora María Elena González Deluca, que no encuentra demasiadas contradicciones en el pensamiento político de Bolívar: “Sus preocupaciones esenciales son la ruptura con España, la defensa contra un contraataque imperial y un gran tema, en definitiva: la gobernabilidad. El control político de la sociedad. Su admiración por el modelo monárquico británico es manifiesta. En el discurso de Angostura de 1819 apuesta por una autoridad vitalicia: un ‘sol firme en su centro que da vida al universo’ que, si bien no es hereditario, conserva la potestad de elegir a su sucesor. Un monarca con una cantidad de atribuciones que pueden perfectamente convertirle en tirano. Observa las elecciones y la alternabilidad como una puerta abierta a la anarquía. Su republicanismo es más de nombre que de esencia, y lo plasmará de nuevo en la constitución de Bolivia de 1826. El ciudadano que propone no puede elegir a su poder ejecutivo. Que Bolívar es un monárquico no lo puede tumbar nadie”. 
“Al principio se opuso a la independencia del Alto Perú, pero la aceptó cuando conoció la propuesta de que un país completo llevara su nombre: Bolívar, luego Bolivia. Imagínate, lo de Ciudad Trujillo en República Dominicana queda como una minucia. Su concepción fue totalmente centralista, tuvo un gran afecto por el poder y le encantaba ser centro de atención”, señala el también profesor de Universidad Central de Venezuela (UCV) Daniel Terán-Solano acerca del que se autodeclara dictador de Colombia luego del fracaso de la Convención de Ocaña de 1828. Terán-Solano admite que, usando un poco el fórceps, alguien pudiera argumentar la existencia de un cordón umbilical entre la querencia monárquica de Bolívar y la reelección indefinida de la reforma constitucional de 2009. 
“Pero es cierto que no se le conocen los rasgos vesánicos o enfermizos de otros caudillos militares, una acumulación grosera de los beneficios de la autoridad. Quizás se deba a que nace rico. Como suele ocurrir, su divinización posterior tiene una explicación racional y otra irracional, derivada de casualidades, hados e imponderables. ¿Quién pudo haber sido el Bolívar alternativo en el centro de nuestro imaginario? Quizás Sucre, Páez o Miranda. Pero a diferencia de José Antonio Páez, o de Bernardo O’Higgins en Chile, o de Andrés Santa Cruz en Bolivia, que lucharon por la independencia y luego se atornillaron en el poder, Bolívar tuvo la buena suerte, por decirlo de alguna manera, de morir en el momento indicado. Fue más comandante que presidente. Además es exaltado luego como héroe presuntamente sacrificado y desprendido dentro del contexto cultural del romanticismo”, equilibra Terán-Solano, que, acerca del Decreto de Guerra a Muerte, cree que es necesario diferenciar entre el Simón radical, jacobino, comecandela y torpe estratega de la Primera y Segunda Repúblicas y el moderado y profundamente conservador que regresa luego del exilio en Jamaica y la cura de humildad recibida por el apoyo de una nación independiente con un presidente negro: Haití. 
Ni socialista ni nacionalista 
“—El pueblo en su engaño cree que la alta burguesía va a llevarte flores al Panteón Nacional cada aniversario de tu muerte.
—¿Y entonces a qué van, pequeño compatriota?
—A asegurarse de que estés bien muerto, Libertador. Bien muerto”.
 
El fragmento de “Canción bolivariana” de Alí Primera, cantor popular fallecido en 1985, invita a reflexionar acerca de los vínculos que se fueron tejiendo entre el prócer mitificado y cierta izquierda ñángara —entonces cool por antiadeca— que creyó llegar finalmente al poder al montarse sobre la equívoca tanqueta de Hugo Chávez. Da escalofríos pensar que, mientras Luis Herrera Campins organizaba en 1983 los festejos del bicentenario del que el grupo Un Solo Pueblo llamaba “un segundo Jesucristo”, una logia militar presuntamente ya había trazado ante el samán de Güere la ruptura constitucional de 1992. Descartada cualquier inspiración socialista en documentos públicos o privados de Bolívar, evidentemente su utilización como fetiche tiene la pata larga por el lado del nacionalismo, lo que también es cuestionable: de haber tenido una vida política más larga, ¿cuánto tiempo se hubiera sostenido en la práctica su proyecto de la Colombia confederada? ¿Hubieran realmente aceptado los bolivarianos de hoy las órdenes emanadas desde las alturas por la “oligarquía bogotana”? 
“Por supuesto, no hay ningún documento que exprese alguna idea de Bolívar contraria a la propiedad privada o favorable a la emergencia de una nueva clase social. Es que ni siquiera estaba planteado. Su proyecto es principalmente la organización de una maquinaria política y militar. Bolívar fue muy de su clase. Le había exigido a su hermana que vendiera sus propiedades y depositara el dinero en Europa porque sabía que aquí perdería todo valor. Propone la abolición de la esclavitud, sí, pero como un recurso más dentro de la campaña de captación militar. Tampoco podemos decir que es una figura que haya impulsado el nacionalismo, no en nuestro sentido actual. Se consideraba el primero de los ciudadanos colombianos. Nacionalista, en el sentido de venezolano, más bien sería Páez, que además venía de abajo y tenía más conexión popular”, deja claro María Elena González Deluca. 
“Entre el pensamiento del Libertador y el chavismo hay la misma relación como la habida con todos los otros regímenes que se han declarado bolivarianos”, señala Tomás Straka, recién incorporado como individuo de número dentro de la Academia Nacional de Historia, repasando el trayecto de un mecate que jala primero José Antonio Páez y luego en mucha mayor medida Antonio Guzmán Blanco, antes de llegar a la guindada grotesca de Juan Vicente Gómez, la rinoplastia oficial en sentido inverso que le practicaron con Photoshop en 2012 y pare de contar. 
“Todo depende de cómo se evalúe al chavismo. Si lo consideras un paso adelante en la democratización de la sociedad y la consolidación de la soberanía, naturalmente que puede considerarse heredero o intérprete actual de un hombre que luchó por la abolición de la esclavitud, la educación popular y la formación de un Estado-Nación. Pero viéndolo en conjunto, parecen más las diferencias que las similitudes, con todo y lo complejo del pensamiento bolivariano. Una república ordenada, guiada por una elite, mientras la educación y la prosperidad, que los cambios económicos de carácter liberal implementaban, surtieran efecto y el pueblo fuera hábil para gobernarse, es la síntesis de lo que a lo largo de su vida mantuvo, a pesar de los cambios, Bolívar. Tú verás qué tanto se parece eso al chavismo”, concluye Straka. 
En todo caso, esas píldoras descontextualizadas de Gingko Biloba en que han derivado los pensamientos de Bolívar parecen haber quedado atrás luego de la sucesión cuasi monárquica —legitimada en las urnas— de 2013: “Nicolás Maduro quizás no es un intelectual, pero sí un leninista muy ortodoxo. Un socialista radical como jamás habíamos tenido en la presidencia de la República”, sostienen pensadores como el joven politólogo Guillermo Tell Aveledo. “Desde hace unos años ya ni se nombra a Bolívar. Desde la debilidad ideológica del chavismo, fue un recurso fácil de usar, sobreusar y exaltar hasta la ridiculez, además de un recurso retorcido para polarizar: si estás en la oposición eres antibolivariano, ergo antipatria, pues Bolívar es la patria. Pero no se si les cansó a ellos mismos”, se pregunta González Deluca. Quizás la del arado en el mar se ha vuelto una imagen particularmente incómoda."


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¡¡¡Gracias por leerme!!! (a todos)

Dantesol

jueves, 14 de julio de 2016

Bicentenario de la muerte del primer venezolano universal




Hoy se conmemoran doscientos años de la muerte de Sebastián Francisco de Miranda, político, militar, viajero venezolano, que en el contexto de los procesos de independencia de Hispanoamérica recibiría el nombre de "El Precursor".

Afiche de promoción del Bicentenario de Miranda hecho
por el Gobierno venezolano actual

Considero que Miranda será el primer "venezolano universal", o sea un habitante de lo que luego será conocido como "Venezuela", (pues para 1750, cuando él nace, aún no existía este país) que tendrá fama y proyección internacional. Luego de él, otros venezolanos como Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Antonio José de Sucre y Teresa Carreño alcanzarían fama importante lejos de nuestras fronteras en una época en que no era precisamente muy fácil darse a conocer por varias partes del orbe.

"Miranda", óleo de  Gilson R Cuba (2009)

Evocar a Miranda a 200 años nos permite recordar a una persona que se apegó muchísimo a sus ideales, que decidió ir tras de ellos y vivió toda una vida en pos de concretar sus sueños. Es una vida de entrega, sacrificio propia de un héroe romanticista, que también se verá consagrada con una existencia llena de viajes, aventuras, y por supuesto, tragedia.

Ilustrador: José Manuel Loayza 


Dos siglos después de su muerte, me atrevo a decir que muchos venezolanos y no pocos hispanoamericanos, perciben todavía así a Miranda: un hombre que viajó mucho por el mundo conocido, peleo en varias guerras y revoluciones y terminó trágicamente su existencia abandonado en una prisión en el país de sus mayores enemigos. Todo eso es cierto, pero Miranda fue mucho más.

Imagen de Miranda hecha en Amberes, Bélgica
por el grabadista Chales Etienne-Gautier,
Hacia 1793


Miranda fue un apasionado observador, que gustó registrar todo cuanto podía por escrito en su diario, permitiéndonos una "fotografía" de su tiempo, de inestimable valor. Por ello la Unesco estimó considerar sus archivos como Patrimonio documental de la Humanidad en el año 2007. Sus escritos, se compilaron en una valiosísima colección denominada ahora Colombeia, que es el principal acerbo documental que nos legó Miranda y que creo muchos venezolanos y latinoamericanos no conocen tan bien como en cambio sí lo vinculado al famoso asunto de su vida sexual, que se ha prestado más para chismes y anécdotas "faranduleras", que para una mejor comprensión integral del hombre excepcional que fue nuestro precursor. También fue un hombre que pensó y meditó, y dejó por escrito lo que creía. Fueron valiosas e importantes sus reflexiones teóricas político-sociales, que fueron un claro reflejo de las ideas de su tiempo (la Ilustración) además que mantuvo una amplia y muy activa correspondencia con importantes personalidades del momento: poetas, filósofos, políticos y militares europeos y americanos, entre los que destaco Alexander Hamilton, Jeremy Bentham, Arthur Wellesley-Duque de Wellington, Thomas Paine, el Abate Raynal, Bernardo O'Higgins o Juan Pablo Viscardo, entre otros.

Esa es la urna o el arca que contuvo el archivo original
de Francisco de Miranda (los 63 tomos encuadernados)
y que estaba ubicada en la Academia Nacional de la Historia.

Parte de su voluminoso archivo se ha ido editando
bajo una colección auspiciada en el siglo XX
por la Presidencia de la República de Venezuela (1978)

La revisión exhaustiva del archivo de Miranda, (los cuales están empastados y encuadernados en 63 tomos, que se dividen en tres conjuntos: Negociaciones [19 tomos], Viajes [26 tomos] y Revolución Francesa [18 tomos]) es precisamente la puerta principal que debe cruzar cualquiera que desee conocer de verdad-verdad cómo fue nuestro prócer y el tiempo en que vivió. Allí es justamente donde podemos ver su evolución humana y hasta política, porque desafortunadamente algo que parecen olvidar las personas, es que los personajes históricos, por ser personas humanas, también cambian, crecen y evolucionan, tienen sus luces y sus sombras, vicios y virtudes y en cuanto a sus ideas y pareceres, éstas pueden transformarse y no estar siempre iguales en todo su momento de su existencia.

Diversas firmas autográfas
de Miranda


Así pues, a ciertos sectores les parece maravilloso recordar sólo al Miranda revolucionario, radical y coloquialmente hablando "come-candela", pero al igual que pasa con Bolívar, esta operación de manipulación política, aparte de ser incorrecta y exagerada, es profundamente indigna e inmoral, porque buscan engañar a los que no saben bien de la Historia y fomentan entre las personas percepciones falsas y equivocadas de los personajes célebres de su pasado, todo con la intención de justificar las barbaridades del presente. (¿No existe en la Venezuela de hoy, un "Frente Francisco de Miranda" que tiene más de guevarista que de verdaderamente mirandista?)



Miranda, y es bueno puntualizarlo, si bien en su juventud fue un hombre radical y partidario de "las vías rápidas de la Historia" (Las guerras, rebeliones o alzamientos) para conseguir los cambios en cosas de la política, con el paso del tiempo, gracias a sus viajes, lecturas y especialmente al conocer gentes diferentes, fue madurando y moderando sus posturas políticas: No fue, como lo proyectan malos historiadores y pésimos propagandistas, un extremista, un jacobino, sino más bien, lo contrario, un moderado, un reformista que aunque hablaba de hacer una revolución en este lado del mundo (las Américas) no estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias de éso, entendiendo ello como la destrucción total de la sociedad por intentar aplicar su programa político. Así pues, que Miranda estaba muy, muy lejos de parecerse a un Mao Tse-tung del siglo XVIII o a un precursor de Pol Pot en las "Regiones equinocciales" americanas, y menos aún de ser un "Che Guevara independentista", pues cuando tuvo la oportunidad de desplegarse en ésa tónica, no lo hizo, pues así lo demuestran las investigaciones que  realizó un historiador venezolano que estudió el paso de nuestro precursor en Francia:

“El generalísimo Dumouriez fue llamado a París en octubre [de 1791] por el Consejo Ejecutivo con el fin de impartirle instrucciones. Allí le trataron la posibilidad de enviar a Miranda a la isla de Santo Domingo, al mando de una expedición de unos doce mil hombres para que con los mulatos de Haití se invadiera el territorio de tierra firme y posiblemente México y declarar la independencia. En vista ello, Miranda es llamado a su vez para informarle de estos proyectos. Brissot, el hombre de más prestigio y poder en la Gironada es el encargado de exponerle los planes. Desde un primer momento Miranda frunce el ceño ante la proposición de Brissot de sublevar contra España a los negros esclavos y los hombres de color de las colonias y promover la guerra de razas. Sabe bien que tal proyecto sería trasladar a la América española los desastres del Santo Domingo francés con toda su carrera de horrores y muertes. El Precursor no es el hombre de ese proyecto. Por eso, años depués, cuando la guerra de la independencia, trata de mantener a los demagogos y extremistas fuera del comando de sus tropas, como fue el caso de Bolívar; y cuando los negros esclavos de Barlovento se sublevaron en julio de 1812, Miranda decidió capitular para salvar a los blancos caraqueños de lo que podía ser una masacre.” (Juan Uslar Pietri, La Revolución francesa y la independencia de Venezuela, Pág. 42. Negritas nuestras) 

Por eso fue que Miranda vivió la mayor parte de su exilio en Londres, en la muy moderada Inglaterra, que parecía ser el punto medio entre el absolutismo monárquico que imperaba en la mayoría de Europa continental y los furores revolucionarios de la Francia republicana, que hacía su lenta pero poderosa expansión por el viejo y el nuevo mundo.

Ilustraciones: Joseph McEwan
Textos: historiadora Anne Millard

A pesar de haber contribuido con ésa revolución, arriesgando su vida en batalla -por eso su nombre figura en el Arco del Triunfo de París, como se ve en la imagen inferior- es notorio la gran decepción que significó para él el ejemplo francés: la violencia, la anarquía y finalmente la dictadura de un hombre, (Napoleón) que se coronaría emperador e invadiría gran parte de sus vecinos, le indicaban claramente a Miranda, que la respuesta a un extremo del espectro político, no era irse al otro.

Miranda en los años que sirvió en la Revolución Francesa
Mención de Miranda en el Arco del Triunfo de París,
por haber participado en la Batalla de Valmy (1792)

Y es por eso que en el ocaso de su vida política, cuando justamente a Miranda se le presenta su gran y anhelada oportunidad: realizar la Independencia de su patria, veremos que el Precursor será partidario de la moderación aún cuando el siempre dejo claro que quería la independencia absoluta de Venezuela frente a España.

Retorno de Miranda a Venezuela (1810) un regreso tras
30 años de ausencia
Texto: historiador Manuel Pérez Vila
Ilustrador: Galeazzo Bentivoglio

Aquí el debate sigue encendido entre los historiadores, pues el hecho que Miranda formara parte de la Sociedad patriótica, el primer intento de un partido político en Venezuela, y que era prácticamente un club político de jacobinos venezolanos, parecen indicar ineludiblemente que él era uno de ellos, un radical, un exaltado extremista.





Pero ¿fue así? Como historiador que he estudiado ése tiempo histórico, soy partidario de otra visión: aunque él formó parte de ése club político radical, no se debe olvidar también que fue miembro del Congreso constituyente de 1811, el mismo que proclamará la independencia y sancionará la primera Constitución nacional venezolana. Allí en sus actas están los discursos e intervenciones de Miranda, quien siempre se mostró en la mayoría de los casos, moderado, conciliador y partidario de soluciones negociadas y no de mera confrontación ante los numerosos eventos que se discutieron. Ciertamente Miranda conseguiría su mayor logro, que el 5 de julio de decretara la independencia absoluta de su patria, y no lo hizo gritando, amenazando ni proponiendo violencias o represalias. Tampoco cuando se le presentó la oportunidad de dirigir un gran ejército tomó el poder a la fuerza, ni se llevó por delante las instituciones y leyes que eran tibias y bastante inoperantes en la naciente "Confederación americana de Venezuela".

Miranda y demás miembros del Congreso de 1811,
según detalle de la pintura de Juan Lovera


Miranda en el 5 de Julio de 1811, según imaginó
Martín Tovar y Tovar

Así pues, no se puede atribuir a Miranda un carácter revolucionario-extremista, que en todo caso sí tenían en aquellos días Bolívar o José Félix Ribas, pues si no, no se puede entonces explicar bien el desenlace que tuvo la carrera política de Miranda...

Miranda detenido tras la Capitulación (1812)

Y precisamente por eso, también hay que decirlo: Miranda fue un derrotado político. Luchó incansablemente y por espacio de más 30 años para alcanzar una meta, la independencia de Venezuela, pero lamentablemente, los costos que implicaban tan decisión le llevaron a tener que desilusionarse y transigir apenas vio los efectos anárquicos que generaban. Haber solicitado una capitulación a los realistas en 1812, rendirse a un año de haberse proclamado la independencia absoluta, fue para muchos su condena: no pocos lo ven como un "traidor", justifican que haya sido entregado por Bolívar a los españoles, y especialmente al hacer la comparación con Bolívar, se le pretende colocar a Miranda en un segundo lugar, pues "Bolívar sí lograría lo que Miranda no pudo". Estas expresiones, más que expresar meras opiniones sesgadas sobre la Historia, reflejan más bien simplificaciones poco serias, que incluso van en contra de las propias palabras del Prócer al lamentarse de ver en su país triste similitudes con el caso francés, que tanto le decepcionó por el desbordamiento de la violencia que allí se generó. Así lo expresaría en lo que sería uno de sus últimos documentos públicos conservados hasta ahora:

"Yo vi entonces con espanto repetirse en Venezuela las mismas escenas de que mis ojos fueron testigos en la Francia: vi llegar a La Guaira recuas de hombres de los más ilustres y distinguidos estados, clases y condiciones, tratados como unos facinerosos; los vi sepultar junto conmigo en aquellas horribles mazmorras; vi la venerable ancianidad, vi la tierna pubertad, al rico, al pobre, al menestral, en fin, al propio sacerdocio, reducidos a grillos y a cadenas y condenados a respirar un aire mefítico que, extinguiendo la luz artificial, inficionaba la sangre y preparaba a una muerte inevitable: yo vi, por último, sacrificados a esta crueldad ciudadanos distinguidos por su probidad y talento, y perecer casi repentinamente en aquellas mazmorras no sólo privados de los auxilios que la humanidad dicta para el alivio corporal, sino expirar en los brazos de sus socios, destituídos aun de los socorros espirituales que prescribe nuestra santa religión, hombres que estoy seguro hubieran perecido mil veces con las armas en la mano cuando capitularon generosamente antes que someterse a semejantes ultrajes y tratamientos." (Francisco de Miranda, "Memorial a la Real Audiencia de Caracas", Bóvedas del Castillo de Puerto Cabello, 8 de marzo de 1813. Negritas nuestras)

Y aunque Miranda terminaría sus días sólo, abandonado y en una prisión militar española, totalmente lejos de su amada patria, no es menos meritoria su obra y el ejemplo de vida que nos dio, pues su existencia no paso en vano, y al menos pudo participar en el inicio de lo que por tanto tiempo luchó. El que no haya podido ser protagonista del desenlace de ésa proceso no disminuye ni desmerita todo los planes y proyectos que esbozó, los cuales inspirarían no pocas ideas y acciones ejecutadas luego por Bolívar: alianza con Inglaterra, la Gran Colombia o el Congreso de Panamá. En ese aspecto, cumplió su cometido ante la Historia señalando un camino que otros intentarían cruzar.

El famoso cuadro de Arturo Michelena: "Miranda en la Carraca" (1896)
El menos conocido "Muerte de Miranda"
del pintor Emilio Mauri (1896)

De esta manera, lejos de ver a Miranda como alguien que deba ser eclipsado por la gloria de los otros libertadores y que es colocado injustamente en el papel de los "fracasados" de nuestra Historia por una óptica excesivamente pragmática o demasiado realista de la política, (haciendo además la odiosa y siempre polémica comparación Bolívar-Miranda en cuanto al tema de la grandeza) bueno sería reivindicar en este prócer a doscientos años de su muerte, una serie de virtudes políticas y personales bastante útiles para cualquier sociedad civilizada: la moderación, la prudencia y el sano deseo de salvaguardar el orden, evitando las violencias innecesarias y sobre todo la disolución que trae la anarquía al colectivo. Su percepción de los ejemplos estadounidense, inglés y francés, y luego su breve pero agitado tránsito venezolano, le convencerían de ello, y bien podríamos tomar su recomendación como algo aceptable y aplicable a nuestra forma de asumir y aplicar la política. Así, las que se le atribuyen como sus últimas palabras antes de ser entregado a los realistas, pueden entonces verse como proféticas tanto para el subsiguiente proceso de guerra independentista como para gran parte de la Historia republicana posterior...



Hasta aquí mi humilde homenaje como venezolano e historiador, al que considero pues el "primer venezolano universal", Precursor no sólo de nuestro proceso nacional de Independencia, sino también, en el uso de la sensatez y la moderación en política, para garantizar el mínimo de paz social y acuerdos básicos que son necesarios para consolidar con éxito el aheleado bien de la liberad.

¡¡¡Gracias por leerme!!!

Dantesol

Para leer más:

Biografías mirandinas recomendadas:


  • Antepara, José María, Miranda y la Emancipación Suramericana, Caracas, Fundación Biblioteca Ayacucho, Colección Claves Políticas de América, Vol, 1, 2006.
  • Bohórquez, Carmen, Francisco de Miranda Precursor de la independencia de la América Latina, Caracas, MonteÁvila editores, 2006.
  • Becerra, Ricardo, Madrid, Vida de Don Francisco de Miranda,  Editorial América, 1918.
  • Carbonell, José Antonio,  Cronología de Francisco de Miranda, Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1969.
  • Chocrón Cohén, José, La identidad secreta de Francisco de Miranda, Caracas, Editorial Alfa, 2011.
  • Grisanti, Angel, El Precursor Miranda y su Familia, Primera Biografía General de la Familia De Miranda, Caracas, Biblioteca Venezolana de Cultura,  1948.
  • Nucete Sardi, José, Aventura y Tragedia de Don Francisco de Miranda, Caracas, Ministerio de Educación Nacional, 1950.
  • Parra-Pérez, Caracciolo, Miranda y la Revolución Francesa, Caracas, Ediciones Banco del Caribe, 1966.
  • Picón Salas, Mariano, Miranda, Caracas, Monte Ávila editores, Biblioteca popular el dorado, Nº 31, 1972.
  • Polanco Alcántara, Tomás, Francisco de Miranda ¿Don Juan o Don Quijote?, Caracas, Editorial Ge, 1996.
  • Quintero, Inés, El hijo de la panadera, Francisco de Miranda, Caracas, Editorial Alfa, 2014.
  • Quintero, Inés, Francisco de Miranda, Caracas, Los Libros de El Nacional-Fundación Bancaribe, Biblioteca biográfica venezolana, vol. 25, 2006.
  • Rumazo González, Alfonso, Francisco de Miranda, Protolíder de la independencia americana, Bogotá, Intermedio Editores,  2006.

Páginas web:

Colombeia, el archivo de Miranda:
http://www.franciscodemiranda.org/colombeia/

Documentos y vida de Miranda:
http://www.franciscodemiranda.info/index.htm

Sobre el Archivo de Miranda, por la ANH:
http://www.anhvenezuela.org/archivoMiranda.php


domingo, 10 de julio de 2016

Algunas claves para entender América Latina



El pasado mes de junio, colaboré con algunos de mis alumnos de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bellos en una materia sobre producción editorial. Ellos tenían que diseñar, estructurar e imprimir una publicación, ya fuera libro, revista o periódico. Los alumnos que me buscaron se decidieron por un libro y me pidiera que redactara un ensayo con toda seriedad para esta publicación, que versaba sobre la actualidad de Latinoamérica. Era una obre colectiva, y en mi condición de historiador decidí hablar sobre la Historia de nuestra región y cómo son algunas de las características más llamativas de nuestro ser social, según nuestra evolución histórica y que siguen presentes en nuestra región. He aquí el resultado.

El "Libro" donde colaboré

La versión primigenia de este texto la subí y compartí en la página Scribd, que aquí adjunto


Pero la versión corregida, ilustrada y con alguna otra adición menor, es la que aquí presento, y espero sea de agrado y utilidad de todo aquél que la lea:


CLAVES PARA ENTENDER A AMÉRICA LATINA

Por Daniel Terán-Solano 

La Historia puede ser entendida como una forma de conocer y comprender al ser humano, y también es un elemento que puede servirnos para reconocer y determinar nuestra identidad colectiva, así pues, la herencia del pasado en nuestro presente es la que nos ayudará a saber quiénes somos porque nos indica de dónde venimos. Por lo tanto, nada mejor que la Historia misma para intentar comprender esta vasta región que es América Latina (también llamada Hispanoamérica) Un subcontinente que se ubica geográficamente en las llamadas “Regiones equinocciales”, -los trópicos ecuatoriales, descritos por el viajero alemán Alejandro de Humoldt- y que en la actualidad podemos colocar entre las coordenadas al sur del Río Bravo y hasta la Patagonia y la Tierra del Fuego, o sea Desde México hasta la Argentina, pasando por el mosaico de Islas del Caribe, la cordillera de los Andes y el Amazonas.



Tan enorme región, de climas diversos y de exuberante flora y fauna tan distinta, “naturalmente” tiene pocas cosas en común, y sin embargo, es el elemento humano el que marca aquí la pauta y a la vez la diferencia. Y es que no es la biología, la zoología ni la botánica, las que pueden englobar este pequeño universo de contrastes, sino que es y seguirá siendo siempre el factor humano el que marque la pauta integradora.



Allí hace su entrada la Historia, y ella nos invita a través de la retrospectiva a conocer mejor nuestra identidad.



Así pues, viendo nuestra convulsa, dilatada y muy activa evolución, ella nos indica elementos comunes que se han vuelto clave para definir nuestras características tanto políticas como económicas, sociales y también culturales. Entonces pues ¿Qué nos define como una región común? ¿Qué define a Latinoamérica? ¿Eso es posible?



Pues bueno, preguntas como esas son perfectamente válidas, e igual de difíciles de responder para regiones como Europa, El Medio Oriente o el Sudeste Asiático, y sin embargo, es justamente la Historia la única área del conocimiento humano, más allá de la biología, la que puede ayudar a responderlas.



Veamos pues un vistazo a nuestra Historia, la cual nos permitirá identificar esos rasgos que nos engloban, nos unifica y especialmente nos identifican:

"Las Tres Razas" del pintor venezolano
Pedro Centeno Vallenilla (1946)

El mestizaje: Quizás este sea el rasgo más distintivo de lo que es ser latinoamericano. Desde sus inicios esta ha sido una región de mezclas. Los primeros habitantes de este continente llegaron de Asía o de Oceanía (pueblos mongoloides y polinesios) y durante cientos de años se produjeron mezcolanzas que dieron origen a los llamados pueblos originarios (“los primeros americanos”). Luego, en los siglos XV y XVI se produciría la gran invasión europea de los descubrimientos geográficos que van a hacer que la cultura y la raza –principalmente blanca o caucásica- de pueblos como Portugal y España, principalmente, y Francia, Holanda e Inglaterra, en segundo lugar, se mezclen paulatinamente con los indígenas americanos. Posteriormente entre los siglos XVI y XVII la llegada de los negros africanos, traídos por la esclavitud, va a incorporar un nuevo elemento racial y cultural que completará y enriquecerá el mestizaje de la región. Quizás la zona más grande donde se incorporaran razas y culturas en toda la Historia Universal sea Latinoamérica, haciéndose un “experimento único”. No solo desde el punto de vista racial, el mestizaje será vivo y visto en Latinoamérica, también en el lenguaje, los bailes, las modas y la gastronomía serán enriquecidos por ese encuentro de dos o tres mundos, que hacen pues a ésta, una de las regiones más interesantes y vívidas de todo el mundo: La salsa en la música, el realismo mágico literario, el muralismo pictórico, las variadas devociones marianas que tienen en Guadalupe su prototipo (“La virgen morena”), las mujeres exóticas que tienen cabello lacio como indígenas, pieles blancas como europeas y caderas como africanas, son apenas algunos de los prodigios que ha otorgado esta región donde definitivamente “más es mejor” y la variedad enriqueció nuestra alma.





El mesianismo: Una derivación del mestizaje es justamente éste elemento, en el cual parecen mezclarse elementos propios del mundo antiguo indígena y africano con el europeo en aspectos que rozan tanto lo político-ideológico como también el religioso de una forma aparentemente increíble. Pero históricamente el peso de religión y la espiritualidad es un factor sumamente importante en nuestro ser social, y eso para bien o para mal, se proyectaría también en la forma de ver, hacer y ejercer la política en esta área. Así, el latinoamericano en general espera una salvación casi mística por parte de sus gobernantes o sus líderes políticos sociales, pues depositan en ellos una confianza, rayana en la fe religiosa. Desde los tiempos de los emperadores Incas o Aztecas, considerados divinidades, pasando por la figura del Rey de España, estimado por las masas con el apoyo de la Iglesia católica como ungido en su corona por el “Derecho divino real” hasta llegar al caso de los caudillos y presidentes, victoriosos en guerra civiles o campañas electorales, cautivando en todos los casos a multitudes enteras con hipnótico frenesí, estos ejemplos han conformado un especial y muy particular tipo de liderazgo que asombra, fascina y desconcierta por igual a los estudiosos de Europa o Estados Unidos, que difícilmente pueden comprender este fenómeno apelando a los esquemas sociales propios de sus regiones, pues aquí no ha habido “exactamente”, unos líderes como Julio César, Napoleón o Hitler, y sin embargo, sí han abundado los gobernantes o conductores políticos con rasgos parecidos a algunos o todos ellos en conjunto, no haciendo por ello que sean copias o meras imitaciones. Entonces, es muy propio de Latinoamérica esta versión del personalismo político, que se ha arraigado haciendo que se produzcan muchos “ismos” que se basan exclusivamente en seguir a hombres, no a principios o ideales: Casos como Peronismo, Castrismo, Varguismo, Cardenismo, Gaitanismo, Fujimorismo, Gomecismo, Chavismo, etc. Son muy propias de nuestra región, marcando para bien y para mal nuestra evolución política e institucional.



El machismo: Otra peculiaridad, quizás más orientada a los aspectos más íntimos del ser humano, pero que se reflejan vívidamente en la sociedad, (y que tiene mucha incidencia en el mesianismo, ya descrito) es la muy particular exaltación de una forma de masculinidad radical, denomina el “machismo”, donde se considera que el hombre deber ser un ser dominante, agresivo y poco sensible frente a los retos de la vida. El hombre es considerado el natural señor de la mujer, quien debe ser sumisa y complaciente ante él, y de igual manera, el hombre debe demostrar su valentía física, imponiéndose con la violencia ante las dificultades que se le presentaran tanto frente a la naturaleza, como frente a otros hombres. Una vez más el mestizaje, representado por la unión de las culturas aborígenes, europeas y africanas, dio por resultado una mezcla de valores, creencias y percepciones sobre rol y estatus del hombre, que alcanzó en nuestra región mucha fama. Así pues, del mundo indígena y africano se asume la valentía de los guerreros como un valor o una virtud apreciada para cualquier hombre, y del europeo, se toma el componente de la búsqueda de la fama, la exhibición de la gloria, como preciados bienes que todo varón debe ganar y mostrar, añadiéndose además el del galanteo amoroso, propio del carácter “Donjuensco” o de “Casanova” que exhiben también los hombres machistas. Así entonces, una trinidad conformada por la agresividad, el fanfarroneo y la promiscuidad, parecen ser los atributos que todavía se consideran muy marcados en nuestra región, estableciendo una verdadera cultura “falocrática”, donde se sigue tratando de hacer creer a las nuevas generaciones, que “los hombres no lloran”, que “el respeto se gana a los golpes” y que las mujeres son seres a ser conquistados o más bien, domados. Esta percepción, se permeó en diversos aspectos de la cultura latinoamericana y la vemos expresada en géneros musicales como el Tango y la Ranchera, y aunque la mujer casi siempre es víctima de sus invectivas, no deja de sorprender que esta sea un región donde paradójicamente desde el hogar, y gracias, especialmente a la madre, se eduque y se fortalezca el machismo, así, no en balde, en las líricas de esta música del despecho, “todas las mujeres son malas, excepto mi madrecita del alma”. Aún cuando a finales del siglo XX, se dieron muchísimos avances en la liberación y la igualdad de la mujer (al ganarse amplios derechos legales y políticos) y llegó a haber hasta mujeres presidentas así como leyes que penaban el maltrato físico, verbal y psicológico de los hombres contras las féminas, no ha desaparecido esa fuerte característica social del machismo, pues otros géneros musicales como el Regetón –otra muestra más de mestizaje cultural en nuestra región- son altamente populares en Latinoamérica, pese a que denigran abiertamente a las damas.







La Juventud: Otro rasgo que bien define a Latinoamérica, y también puede explicar la impulsividad propia del machismo y la posible circunstancia de inmadurez política que es el mesianismo, es justamente el rasgo de la juventud en la región. América latina es un sub-continente joven. Históricamente la mayoría de su población siembre ha sido menor de 30 años, igualmente esta juventud puede decirse también de sus instituciones y su propia evolución cultural una vez que se insertó al mundo Occidental, es decir, frente a naciones de la civilizaciones europea cono España, Francia o Inglaterra, antiguas con varios milenios a cuestas, la Historia latinoamericana apenas alcanza medio milenio, unos 500 años de Historia registrada en el uso del papel y la imprenta (recuérdese que la “Historia” es ciencia social, una vez que hay escritura documental que pueda registrar ordenadamente los hechos pasados para así estudiarlo, lo anterior a ello, se considera “prehistoria”) También las universidades de la región no sobrepasan los 400 años de antigüedad, y casi todos los Estados de la región, (las repúblicas) están ahora superando los 200 años de existencia. Esto es pues, un hecho que puede implicar en el análisis muchos datos: Latinoamérica aún es reciente, está en construcción y en proceso de organización. Por ello pues, es también una región que tiene aún muchísimo por hacer y aún más que aprender.




La Pobreza: Y justamente algo que debe aprender la región, para superar un aspecto negativo, serían los métodos y las vías para vencer otro de sus rasgos distintivos: la pobreza. A pesar de ser una de las regiones más fértiles y ricas en recursos naturales, tanto agrícolas como minerales, es Latinoamérica una de las zonas que permanentemente en su historia ha hecho gala de la pobreza. Sólo es ahora en el siglo XXI, con Carlos Slim, el conocido empresario mexicano de medios de comunicación y alimentos, cuando un latinoamericano destaca como magante y multimillonario que rivaliza con los tradicionalmente mayoritarios hombres de negocios europeos y estadounidenses. Pero por lo general fue común en la larga y agitada historia latinoamericana encontrar multitudes de pobres, ya sea hambrientos, sin vestidos o harapientos, sin casa segura para vivir, con escasas o inexistentes fuentes de trabajo y sin ningún tipo de acceso a la salud o a la educación. Este mal endémico va acompañando especialmente las jóvenes repúblicas latinoamericanas que llegan a sus doscientos primeros años con multitud de problemas, precisamente por no saber cómo abatir sostenidamente ése rasgo de la pobreza. Éste mismo mal, alimenta precisamente el mesianismo como forma de acción política, porque en la desesperación de una vida con carestías, y siendo un pueblo poco instruido, es fácil entender cómo multitudes enteras depositan su confianza ciega y religiosamente en líderes que les prometen -ingenua o malevolentemente- resolverle sus dramas y problemas. Igualmente, bien podemos decir que no hay mejor “escuela” para aprender y cultivar el machismo que la pobreza, pues los numerosos hombres que nacen en hogares llenos de miseria, -donde habitualmente hay un padre ausente- se convencen que deben ganar todo en la vida a los golpes y convertirse ellos en un valiente que exhibirá sus triunfos ante el mundo y conquistará miles de mujeres con eso. Como vemos pues, la pobreza marca radicalmente a la región y es un reto para América latina que este siglo XXI ésta no sea más una de sus características claves.


La imagen es de Brasil: foto de Oscar Ruíz



La Desigualdad: Consecuencia directa del drama de la pobreza es este último aspecto que caracteriza la región, y del cual estimamos que también se alimenta de las otras claves, como son el mesianismo, la juventud y el machismo, pues si bien la pobreza en sí, nos hace alusión a un drama que podemos ubicar en lo socio-económico, la desigualdad la podemos entender en lo socio-político, en cuanto a que determinados sectores están excluidos no sólo del acceso a bienes y servicios que podrían mejorar su calidad de vida, sino también en la toma de decisiones y los organismos competentes para precisamente intentar modificar ésas circunstancias. Así pues, la desigualdad puede expresarse no sólo en que los que sean pobres materialmente sean puestos a un lado en el manejo de los destinos de las naciones latinoamericanas, sino también las gentes pertenecientes a diversas razas o etnias (negros o indígenas) que sean de un género determinado (mujeres, principalmente) o finalmente posean unas inclinaciones políticas particulares (ser liberal, socialista, comunista, etc.) En cualquiera de los casos, grupos humanos en la región se ven minimizados, excluidos, oprimidos o invisibilizados por esa compleja y gran “manta” que es la desigualdad, la cual arropa a millones de latinoamericanos y les hace fortalecer la creencia de apoyar a líderes fuertes, “de hablar poco y hacer mucho”, para solucionar la exclusión que viven, contribuyendo así al mesianismo y apoyando una vez más a un arquetipo machista, reflejando una vez más una cándida juventud e inexperiencia política a la hora de tratar de buscar soluciones institucionales para sus problemas sociales. A primera vista, pareciera pues que vemos un círculo vicioso, donde “el perro se muerde la cola” casi, ¿eternamente?, pero así como la búsqueda de la solución de la pobreza es un tema que atañe a los economistas y se hizo mucho en el agitado siglo XX, también la lucha contra la desigualdad es un rasgo que concierne a los políticos, y la democratización de la región –o las luchas por democratizarla- vistas en la misma centuria, indica que los tenues avances conseguidos, son un signo que puede indicar que en el siglo XXI no es la desigualdad un “designio eterno” del destino para América latina.

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Ahora bien, ¿Definen todos estos rasgos a la región? Definitivamente sí… y no. Una definición precisa, cerrada y matemática sería imposible para un gran conjunto humano, pero ciertamente las ciencias sociales pueden llegar a aproximarse a los fenómenos que se desenvuelven en dichos conjuntos de una manera bastante reveladora, ayudando con estos enfoques a brindar una mejor comprensión. Es lo que hemos intentado ofrecer en estas líneas, y que esperamos que los otros brillantes autores invitados a colaborar en este texto puedan ampliar, complementar y enriquecer.



Latinoamérica entonces, es esto y mucho más, es una región conocida por su mestizaje, su mesianismo, su hombres –y mujeres- machistas, por ser una tierra de gente e instituciones jóvenes y en donde todavía hay muchísima pobreza y grandes desigualdades, pero América Latina como un cuerpo social vivo, esto es dinámico y cambiante, puede ser esto y mucho más en su presente y futuro cercano, pues sí hay siempre un protagonista central en el hecho histórico, es el ser humano, quien tiene siempre la posibilidad de no sólo entender su Historia, sino también cambiarla y transformarla, para bien y para mal.



¡¡¡Gracias por leerme!!!

Dantesol