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sábado, 31 de julio de 2010

Rafael Vegas





Hoy es el último día de actividades escolares según el cronograma oficial. Comienzan para mi, ahora si oficialmente, mis vacaciones.

Precisamente hoy culminé la lectura del libro biográfico "Rafael Vegas", del autor Eduardo Casanova y publicado en coedición por El Nacional y la Fundación Bancaribe para la colección "Biblioteca Biográfica Venezolana".

Tuve el gusto de trabajar hasta hoy en el que fuera el mayor proyecto educativo de este gran personaje y que todavía existe en nuestra Caracas. Fue una experiencia docente plena en todo sentido y llena de grandes satisfacciones, a pesar de los muy naturales momentos amargos y desagradables, que pese a ellos, crean en mí un balance mas que positivo en mi paso por esa institución.

Psiquiatra de profesión, Rafael Vegas se hizo maestro también por su amor y preocupación por la infancia, la cual le hizo fundar en Venezuela institutos para el cuidado y apoyo de la más abandonada y hasta elaboro un plan de acción para la promoción y protección del infante de la calle. Miembro de la Generación política de 1928, siempre mantuvo en alto el profundo sentido de responsabilidad social que le dio esa herencia, esa membresía en pro de cambios, de modernización y libertad.



Así pues siempre buscó innovar en los campos que actuó, tratando con ello de fomentar el progreso de esta Patria y no menos importante, de sus muchachos, que los que estuvieron en sus manos, ya sea como Psiquiatra, Ministro de Educación, Profesor de aula y Director de escuela.



Para los que amamos la educación su ejemplo queda y sirve como referencial, junta a la obra de otras tantas venezolanas y venezolanos que han querido fomentar el crecimiento integral de la juventud como futuro real y positivo, como verdadera generación de relevo de este país.

Particularmente me gustaron mucho las lecturas que encontré entre la páginas 83 a la 89, en un capitulo magistralmente llamado: “La disciplina según Rafael Vegas”, que me parece de importante consulta para cualquier maestro de este siglo XXI, porque las aguas del pasado pueden darnos mucho ánimo y frescor para los pasos del futuro.

A partir de ese capitulo se me produjeron varias ideas y reflexiones, y al concluir el libro, finalmente decidí plasmar en estas líneas...

La profesión más exigente del mundo.

La Educación es una de las áreas más exigentes que puede tener el ser humano, y muchos la califican, no sin razón, como una profesión de “alto impacto”. Rafael Vegas la llamó precisamente a la profesión del Maestro “La más exigente del mundo”.

Yo coincido a veces con ese criterio
(…Aún cuando a él y a mí nos a tocado vivir situaciones y realidad muy distintas entre los siglos XX y XXI)

Porque aún cuando uno no exponga su vida a terribles peligros ni debe realizar agotadoras jornadas de gran esfuerzo físico o psicológico, que ameriten pericia y concertación única, que sólo dan la experiencia, la del profesor es una de las más complejas ocupaciones que puede haber.

Tener bajo tu cuidado más de 30 jóvenes en un espacio cerrado y tratar de brindarles no sólo conocimientos teóricos sino también –en la medida de lo posible- un ambiente ameno y agradable, que facilite la comprensión de dichos conocimientos no es para nada fácil, si cada joven tiene necesidades y aptitudes propias y diferentes… y sobre todo porque en el día no veras únicamente a sólo 30, sino hasta 4 veces ésa cifra si se entra a trabajar desde las 7 de la mañana hasta un cuarto para las 2 de la tarde.

Es entonces un trabajo rudo.

No sólo porque aquí no se trata de darle únicamente “la materia” sino porque tienes bajo tu cuidado la formación de una mentes y unos espíritus en crecimiento, que están buscando mucho más allá de los “objetivos de programa” muchas respuestas para las preguntas que la vida les va dando a medida que dejan de ser niños. Son muchachas y muchachos ávidos de ejemplos, de experiencias y puntos de referencias que sirvan de guía para sus vidas próximas a alcanzar la madurez; muchachas y muchachos que hasta se puede decir que buscan algo de afecto y mucho de comprensión. Son almas que están creciendo y en su crecimiento buscan siempre no sólo la aventura y la locura, sino simple y sencillamente APRENDER, aprender de la vida y sus grande secretos para ellos también tomarlos, comprenderlos, gozarlos si es el caso y sacarles provecho para ese futuro que tanto quieren y no les llega todavía porque pacientemente lo deben construir ellos mismos.

Así pues el profe no se vuelve sólo un facilitador de conocimientos teóricos y prácticos, sino que se vuelve de hecho, en un mentor, alguien que debe estar ahí para ser dentro de la medida de lo posible, para ser una mano amiga, un apoyo que les de ánimo y orientación, y no sólo la “palmadita en el hombro” ni mucho menos “el pañito de lágrimas”, sino alguien que va a acompañar en ese transito que es la escuela al muchacho con su experiencia y conocimientos, para ser pues una referencia moral válida y positiva que pueda apuntalar integralmente al joven, siempre tan desorientado en estos tiempos tan complejos y convulsos.

A veces resulta exitoso con algunos jóvenes, con otros no tanto. Pese a que el maestro tiene de origen una vocación universal (“servir a todos por igual”), inevitablemente las mismas circunstancias de su profesión y también de su propia personalidad, siempre se decantaran a un selecto grupo, aquel que recibirá el mensaje y tomará el testigo, (y que seguro mentes estrechas verán como un grupo de “preferidos”), que yendo más allá de las simpatías y el “me cae bien”, se va haciendo un grupo estimulado para crecer y aprender sanamente: sabrá que habrá encontrado más que un profe, un maestro y alguien que dentro de los límites del respeto y la confianza, podrá volverse un amigo útil no sólo en el campo del saber sino también dentro de la condición humana. Y no está esto último exento de dudas, sospechas y muchas incomprensiones de quienes con visión en el pasado ven a la educación exclusivamente un asunto de intercambio de saberes, o los que piensan que la figura del maestro ha de ser la de un distante y todopoderoso “emperador” en el aula y nada más, o los creen que todo lo de los jóvenes sólo es asunto de disciplina (o psicólogos), o los que siempre malpiensan todo intento de innovación en la educación y el trato a los muchachos, o incluso de aquellos que aún cargados con las mejores intenciones terminan confundiendo para con los alumnos que el buen humor es “inmadurez”, porque en el fondo de su mentes y corazones disfrazan su amargura (y malhumor) con “seriedad”.

Es pues, un trabajo fuerte.

¡Y ni hablar de que pueda ser para ellos los muchachos!… tan sólo imaginar que a esa edad siempre es fuerte levantarse muchas veces antes de las 6 de la mañana para permanecer encerrado en una aula por más de 5 horas, recibiendo semanalmente el incesante el bombardeo informativo de más de 10 materias, las cuales no son siempre amenas o interesantes, es algo estremecedor. Y luego deben regresar al hogar a cumplir con las responsabilidades de esas materias, teniendo que cargar a su vez con el peso de sus múltiples problemas complejos típicos de la edad (rebeldía, inconformidades, desorientación, etc.) en medio de la incesante presión que es cumplir con sus propios sueños y también las aspiraciones que tiene los padres, amigos y demás compañeros de estudio… o sentimentales en su pequeña pero seguramente intensa y compleja vida social.

Pero nadie dijo que sería fácil, ser maestro y en enseñar, y ser joven y crecer.

Y aún con esto, la lucha no termina. No puede terminar. Sigue firme el deber del maestro por enseñar al joven y así ayudarlo en todo lo posible a crecer, sobre todo a crecer bien.

Si fue difícil para Rafael Vegas en una época donde el país tenía todo tipo de carencias materiales y culturales, y tomaba lentamente a fisonomía que en buena medida tiene hoy (pasaba de agropecuario y rural a petrolero y urbano, y sobretodo vivía una agitada transición política del despotismo caudillista a una democracia formal) No deja de serlo ahora, pues con todas las ventajas tecnológicas y pedagógicas que hoy contamos, los retos son iguales de difíciles y hasta más complejos, pues el maestro a pesar de estar en una era donde casi todos saben leer y escribir ya no es respetado y valorado socialmente como antes en la época de Vegas (que abundaban los analfabetas), hoy podemos decir que casi no existe la familia, (no como antes donde había un fuerte sentido de hogar, aún sin la presencia del padre) por tanto se siente hoy el fuerte impacto en la juventud de una crisis de valores, donde ya no hay el respeto implícito a las normas, reglas, instituciones o a los mayores, lo que también se traduce en un aumento exponencial de la violencia psicológica, verbal y física dentro y fuera de las aulas de clases y un gran desdén –por no decir desprecio- al trabajo y el estudio como principios rectores de la formación de un ciudadano honesto, capaz y activo.

Parece un reto cuasi-apocalíptico, pero nadie dijo que sería fácil. Y por eso no habrá quien deje de hacer el trabajo, y aún con las duras dificultades que no nos saltan, sino que explotan a la vista, todo estos elementos forman parte de la profesión del maestro, porque las exigencias cambian y aún seguirán siendo eso: exigencias, que se verán graves según la época y el contexto, pero el maestro está llamado permanentemente a superarlas, a vencerlas. Y sólo el maestro deberá comenzar el trabajo de arreglar los entuertos que esas mismas exigencias hacen que su trabajo sea tan difícil… e igualmente necesario.

Y ante nuevas exigencias, hay que abordar el papel de maestro con nuevas visiones, con ópticas novedosas, progresistas y heterodoxas, porque las realidades sociales han cambiado y nos piden reaccionar a consecuencia.

Hoy por eso pienso y ratifico, según lo que he visto en mi experiencia personal, que el maestro más que nunca ha de ser un mentor, ha de ser –dentro de la medida de sus capacidades. posibilidades y necesidades- más que el “segundo padre” el verdadero primer padre para esos alumnos que no han conocido al suyo de verdad, que ante el abandono del muchacho en este siglo XX (aún teniendo formalmente casa y familia, y bienes materiales, se siente sólo y desorientado ante sus problemas) hay que darle en la más completa medida, todo el afecto posible que necesiten, pero también toda la disciplina que les hace falta, porque sólo así y en el contexto de descomposición y convulsión de vivimos es la única manera que conozcan valores y principios, que más que estudien conceptos y datos, definiciones y operaciones complejas, aprendan cosas para la vida que los marquen positivamente, porque más que buenos profesionales, necesitamos buenos ciudadanos y estos sólo surgen cuando educamos a buenas personas. ¿No es esta una profesión de sacrificios? Para los retos del Siglo XXI el maestro tiene enfrente muchos por hacer, pero hay uno que indudablemente no tiene que ver con pesar, pues entre muchas cosas está llamado a ser para con sus alumnos un verdadero y necesario amigo y si se puede un hermano mayor que con su experiencia sea un guía y con su afecto un compañero. He ahí la clave que puede marcar la diferencia.

No es utopia, es una necesidad y un reto por lograr.

¡¡¡Gracias por leerme!!!

Dantesol



Para saber más de Rafael Vegas:

http://www.analitica.com/va/arte/oya/9229276.asp
http://literanova.eduardocasanova.com/index.php/2008/09/20/rafael-vegas-psiquiatra-y-civilizador-co
http://literanova.eduardocasanova.com/index.php/2008/09/27/rafael-vegas-psiquiatra-y-civilizador-co-1
http://literanova.eduardocasanova.com/index.php/2008/10/08/rafael-vegas-psiquiatra-y-civilizador-co-2

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola!!! espero te encuentres muy bien. Leí tus líneas, y que bueno que llegaron a mi o yo a ellas, porque devuelven la esperanza que en algun punto uno como maestro pierde, pero que siempre algo llega que te devuelve el ánimo y las ganas, además del amor invaluable de ser maestro de corazón... felicitaciones!! Además quería preguntarte más sobre Rafael Vegas, pues con un grupo de compañeras, tenemos un proyecto y la obra de Rafael, nos parece genial para merecer honores... Gracias por leer, espero pronta respuesta.

Daniel Terán-Solano (Dantesol) dijo...

Saludos cordiales:

Gracias por sus comentarios a mis líneas sobre el Dr. Vegas.

Hasta el momento el mejor libro para conocer la vida y obra es el que precisamente reseñe de Eduardo Cassanova, y que de paso es el más accesible por ser de reciente publicación. Una revisión detalladas de sus líneas y texto, debería dar el suficiente material para apuntalar su proyecto.

Bueno, espero haberla o haberlo ayudado. Y nuevamente Gracias por comentar.

Elizabeth Chapman dijo...

Muchas gracias!! Hi..I googled my grandfather's name to make sure I was spelling it correctly and found your blog. I am Rafael's grand daughter, Elizabeth. My mother Corina is one of his daughters. Anyway, what a small world. Enjoyed your post and will save it.