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La Historia nos nutre y nos rodea simultáneamente, porque somos a la vez protagonistas y autores de su evolución y desarrollo.

martes, 28 de diciembre de 2010

Carlos Andrés Pérez (1922-2010)





Ha muerto el ex presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez, quién luego de una larga y agitada vida política a lo largo del siglo XX, fallece sorpresivamente en el exilio cuando ya finaliza la primera década del siglo XXI.

Se le recordará fudamentalmente por ser el primer presidente en la Historia de Venezuela en ser reelegido democráticamente y ser también el primero en esa condición de ser destituido de su cargo por decisión del Congreso y la Corte Suprema de Justicia de entonces. De igual manera Pérez será recordado por muchos como el gobernante que llevó a acabo en los años '70 del siglo XX las Nacionalizaciones del Hierro y el Petróleo, para luego, 15 años despúes, en los años '90 llevar a cabo las Privatizaciones de empresas como la teléfonica CANTV o la aerolínea VIASA. En una primera época fue el presidente de los "Años dorados" donde los altos precios del petróleo parecieron hacer realidad el sueño de un país rico, la Venezuela Saudita donde la abundancia parecía infinita. En la otra época, la final, fue la del presidente de los "Años duros" donde la crisis en todos los ordenes marcaron el fin de ese sueño y las privatizaciones y la inflación contribuyeron a que la escacez de muchos diera paso primero a una rebelión popular, El Caracazo, luego dos intentos de golpes de estados y finalmente la primera destitución de un presidente en funciones de la era democrática venezolana.

Es el propósito de estas lineas algo extensas presentar una apoximación al análisis y recuento del personaje histórico y su obra sin concesiones ni disculpas, pero también sin ataques ni venganzas, ya que para bien y para mal, la trascendencia del mismo obliga a intentar un acercamiento serio que no busque rendir homenajes ni tampoco condenas, sino trascender más allá de la simpatía y la antipatía del personaje, porque es deber del historiador apasionarse sólo y únicamente por conseguir la mayor comprensión posible de la parábola vital de esta figura, que en Venezuela fue la que más destacó y marcó en el siglo XX despues de Rómulo Betancourt y antes de Hugo Chávez.

Su muerte sorprende, en primer lugar porque a pesar de su notorio y delicado estado de salud (que era bastante notable según las imágenes que existían) no se pensaba que produjera un descenlace de este tipo porque hasta último instante Pérez se mostró combativo y nunca resignado a los achaques de su edad, y también porque la noticia de su deceso se une con el recuerdo de otro ex presidente, Rafael Caldera, quién cumplía exactamente un año y un día de haber también fallecido.



Tales decesos, sin duda alguna, tenían un sabor de fin ciclo histórico, porque ambos ex presidentes, representaron justamente con sus últimos gobiernos (1989-1999) no sólo la última década de la Democracia Representativa venezolana, sino también los últimos años una forma de hacer y concebir la política que se vió justamente trastocada en los convulsos períodos que les tocó gobernar. Allí surgió con furia la anti-política, la economía fue una constante montaña rusa que hizo evidente el colpaso de todo un sistema de poder, se multipllicó el rechazo a los partidos y entró con vigor inusitado la imágen del mesianismo mediático-militar como nuevo árbitro de la historia venezolana.

A diferencia de Caldera, que se le recordó con cierta venevolencia al momento de su muerte, (aún cuando muchos son los que creen que él fue el responsable directo de lo que estamos pasando) el caso de Pérez ha sido diferente, nuevamente ha dado mucho de qué hablar, analizar y re plantear, llevando las cosas a una polarización de ángel-demonio que será la Ciencia histórica la que tendrá que desmontar pues hombres como Pérez son siempre figuras históricas unidas a la polémica, tal como lo fueron en su momento Paéz, Guzmán Blanco, Gómez y Betancourt.

Siempre fue un hombre de acción y por ende muy vinculado con la polémica, razón por la cual cada cargo político que ejerció (ministro, parlamentario, presidente o incluso ex presidente) fue motivo para que su figura despertara grandes devociones entre sus seguidores o agrias antipatías entre adversarios, rivales y enemigos, pues era de los pocos líderes históricos cuya presencia no podía despertar indiferencia, sólo pasiones.

Y se podría decir que en buena parte ésa fue su vida: una carrera de pasiones y apasionamientos.



Desde muy joven se vió atraido por su primera, gran y quizás permanente pasión: la política. A los 15 años se incorporó al Partido Democrático Nacional, movimiento que sería base de Acción Democrática, su segunda gran pasión y una de las más importantes fuerzas políticas del país durante el siglo XX. Desde allí fue escalando posiciones poco a poco, manifestando en cada puesto o lugar que estuviese un dinamismo único, fruto de otra gran pasión: el líderazgo.


Así sería primero el secretario privado de Rómulo Betancourt en su primer gobierno (1945-48), quién con el paso de los años se convertiría en su mentor político, al punto que no son pocos los que llamaron a CAP, el "heredero de Rómulo". Su dedicación al trabajo fue nuevamente recompensada por su maestro Betancourt , quién en su segundo gobierno (1959-64) lo vuelve a llamar a un cargo muy importante: como Ministro de relaciones interiores, desde donde volverá a ejercer con tanta pasión su trabajo, ahora contra las guerrillas de izquierda radical, ganándose apodos muy elocuentes como "carcelero", "represor" y "carnicero", que sólo ratifican que ejerció su trabajo con su ya proverbial dedicación enérgica.


No es de extrañar que una vez que saliera de estos cargos, trabajaría con denuedo por su nueva pasión: la toma del poder. Desde su partido AD, trabaja con una fuerza inagotable para reunificar fuerzas luego de 3 divisiones que han debilitado el partido, se hace con la Secretaría general y como un político imbatible conquista no sólo la candidatura presidencial de su partido sino la misma Presidencia de la República en las elecciones de 1973, arrasando en medio millón de votos de diferencia al contrincante de Copei (obtuvo el 48% del total) e inaugurando un dinámico estilo de hacer campaña que aún hoy se mantiene: grandes caminatas, abrazos a viejitas, cargar y besar bebes y muchos, muchos mítines multitudinarios con música expresamente hecha para la ocasión.

Se inaugura su primer gobierno, 1974-79 que será recordado por ser un gobierno de abundantes recursos, grandes realizaciones, muchísimo populismo y porque en él sale a relucir su pasión más enfermiza y nociva: la gloria, o el ansia de figurar protagonicamente.

La "Gran Venezuela"


Bajo la consigna de “Democracia con Energía" su gobierno se propone de manera apasionada aprovechar el poder que le otorga la elevación de los precios del petróleo producto de la crisis energética mundial de 1973 y que benefició a Venezuela en materia económica, elevando los ingreso nacionales y por supuesto el presupuesto público. Al mismo tiempo Pérez goza de mayoría absoluta de su partido en el Congreso, lo que le va a permitir poder manejarse con una amplia autonomía económica y política como ningún otro gobierno anterior dentro del periodo inaugurado en 1958, de esta manera, el gobierno más concretamente el Estado empezará a crecer y crecer y alanzará un poder nunca antes visto quizás desde la era de Gómez. Asi, se Nacionaliza en 1975 la industria de hierro y 1976 la del petróleo, lo
que se traducirá en aún mayores beneficios económicos para el Estado, y gracias a esa abundancia de recursos materiales se pone en práctica una serie de importantes obras: el programa de Becas de Estudios en el exterior Gran Mariscal de Ayacucho; es creado el instituto autónomo Biblioteca Nacional; es inaugurada la Planta de Aluminio Venalum; se regulan los precios de los alimentos y productos de primera necesidad; se crea la editorial Biblioteca Ayacucho; son creadas la Universidades Ezequiel Zamora en Barinas, Francisco de Miranda en Coro, Rómulo Gallegos en Guarico, y Nacional Abierta en Caracas, se crea Pequiven, etc.


Toda esta acelerada política nacional también tuvo su reflejo en el campo de las relaciones internacionales, pues fue también un rasgo Pérez su incesante política exterior que busco por medio de Petróleo colocar a Venezuela en los escenarios internacionales como un país relevante, de esta manera nuestro país desarrollo una autonomía nunca antes vista con respecto a los Estados Unidos, se realizaron

extensas giras por el mundo incluyendo una vista oficial a la Unión Soviética, cuando ningún mandatario latinoamericano había ido en años sin traerle problemas, se estrecharon los lazos con los países árabes de la OPEP y se restablecieron relaciones con Cuba, asimismo Venezuela bajo el gobierno de Pérez I mantuvo una relevante posición en América Latina: se donaron cientos de miles de dólares en ayuda a los Países andinos, Centroamérica y el Caribe, se apoyó materialmente a la revolución Sandinista, se recibieron a cientos de exiliado de las dictarudas del Cono Sur y se intercedió a favor la devolución del canal interoceánico a Panamá y la salida al mar de Bolivia, entre otros.



El cénit y principio del fin


Pero a medida que el gobierno realiza obras y proyectos nacionales o internacionales financiados con la abundancia petrolera, también la corrupción y el trafico de influencias aumenta vertiginosamente generando mayores volúmenes de problemas a la sociedad, pues el Estado comienza a perder su seriedad moral y la gente asume ese mal ejemplo como una conducta a imitar, creciendo las conductas facilistas y la
creencia que la riqueza en Venezuela duraría toda la vida y especialmente: que el Estado resolvería los problemas de todos los ciudadanos. La falta de castigo a la corrupción hizo que este hecho ya no fuera percibido como un delito condenable ni legal ni públicamente y para mayor desgracia se convirtió en un “valor” digno para demostrar audacia y astucia (“que me pongan donde haya plata”, “tonto es aquel que no aprovecha para robar”, etc.). Ese era el cuadro de la sociedad en este mandato que seguramente se recuerdan como los “años dorados y felices” de la democracia pues no había casi conflictos políticos ni tampoco mayores problemas económicos.


A pesar de la frenética agenda tanto interna como externa desarrollada por el gobierno, el excesivo crecimiento del Estado que se tradujo en una mayor ineficiencia (pues la corrupción y el derroche permitía que gente sin preparación alguna o experiencia previa, ocupara cargos de atención publica solo por
amiguismo o su militancia partidista) eso generó críticas severas y rechazos entre la población que cada momento iba creciendo más, al punto que el mismo partido de Pérez, AD, voces como la del ex presiente Betancourt o el fundador de la OPEP, Pérez Alfonzo, generaran critica al desorden visto. A pesar de contar con Gran popularidad el gobierno de Pérez terminaría bajo la sombra de haber aumentado exageradamente el tamaño del Estado, llenándolo de personal inútil y mal capacitado, haber favorecido ampliamente la corrupción y permitir el derroche ilimitado de recursos.

Y allí se iniciarían muchos de los problemas que todavía tiene hoy Venezuela, problemas que marcaron el fin sistema democrático representativo y al colapsando por no poder remediarse tales fallas. Tal vez Pérez quiso enmedar el error con una nueva presidencia, pero esa intención no fue vista y entendida así por muchos...

El Calvario por una nueva presidencia, la verdadera pasión y muerte de CAP...


Visto su empeño por figurar y el despligue de poder en la primera presidencia, buscar una segunda era vista como menos, como un grandísimo acto de megalomanía, como una audacía insólita que le iba a causar más problemas que beneficios, y así fue: Pérez con sus pasiones indómitas de liderazgo y gloria, pudo contra todas las dificultades y obstaculos en el camino que le pusieron adversarios y hasta aliados políticos, logro vencer las reticencias y resistencias, dentro y fuera de su partido para ser de nuevo candidato, y una vez más su apasionada energía se impuso y "Carlos Andrés" se salió con la suya.

Había ganado la batalla pero perdería la guerra.

Su segunda presidencia fue su pasión más costosa, la reincidencia por esa pasión por el poder fue la que levanto a todos sus rivales y enemigos, los nuevos y los viejos contra él, a hacerle frente, sobre todo para pararlo, detenerlo, y así fue.

Triunfó en una campaña dura e insultante básicamente porque la gente recordó la abundancia de los años '70 en su primera presidencia y que él les devolvería esos nivel de prosperidad si regresaba al poder. En las elecciones de diciembre de 1988 obtuvo el 52% de los sufragios, es decir 3.800.000 votos la cifra más alta en la historia electoral de Venezuela, hasta 2004 y 2006.



Pero Pérez no logró conjurar todas las pasiones que él mismo había levantado, ni exorcizar los mismos demonios que contribuyó a crear. Se creó a sí mismo una fama de populista, nacionalizador y líder progresista del tercer mundo que se iría en su contra y lo fulminaría. Y esas contradicciones pesarían más que nada en él como ningún otro líder histórico.

Pérez tomó posesión el 2 de febrero de 1989 en el teatro Teresa Carreño en lo que fue considerada una “Coronación” pues más de 1000 invitados entre personalidades nacionales como extranjeras fueron invitadas al evento entre ellos presidentes, primeros ministros, jefes de organismos internacionales, artistas y escritores. Pero dos semanas después el 16 de febrero, anuncia un fuerte programa de medidas económicas pues la situación heredada del gobierno anterior era sencillamente catastrófica. Entre las mediadas adoptadas estaba la liberalización de gran parte de la economía gracias a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional FMI para otorgarle préstamos al país, quien había solicita al gobierno la realización de
dichas medidas de corte Neoliberal, como: eliminación del control de Cambios y la oficina RECADI, inicio de la privatización de Empresas Públicas que generan perdidas a la Nación y no sean de gran importancia, la eliminación de los controles de
precios y subsidios que hacía en Estado en la economía, liberación de las tasas de interés, aumento de las tarifas de los servicios públicos aumento de los precios de la gasolina y los combustibles. Fue esto último lo que generó que el programa fuera duramente contestado y ocasionó graves disturbios en Caracas y otras partes del país pues cuando todavía no se habían aumentados los salarios ni la gente había cobrado su sueldo del mes, los transportistas de las principales ciudades apenas supieron del aumento de los combustibles, elevaron exageradamente el precio de los pasajes y eso genero la ira de los usuarios que descontrolados iniciaron una espiral de violencia enorme en esas misma ciudades: Fue el muy conocido “Caracazo” o “El Sacudón” del 27 de febrero de 1989. Fecha de terrible y dolorosa recordación no sólo para Pérez y su gobierno sino para Venezuela y su Democracia.


¿Cómo era esto posible? el gobierno de Pérez, el que iba a traer la prosperidad de los años '70, ahora generaba una crisis aún mayor que la de los años '80, pues bien, para intentar solucionar la crisis heredada Pérez se había entregado por completo al consejo de una élite técnica y académica partidaria del libre mercado, que muy poco sabía y entendía de política nacional y a pesar de lo ocurrido el 27 de febrero del '89, recomendó seguir adelante "tal como se había planificado" Y así el gobierno continúo en su programa de ajustes económicos
neoliberales, tipo "shock" y que popularmente se conocieron como “El Paquete del FMI”, con dichas medidas se vendieron empresas como La Línea aérea Viasa, El Banco República, La Compañía de teléfonos CANTV, la compañía de Agua INOS, que paso a llamarse HidroVen y se descentralizó, también se devaluó el Bolívar se liberaron los precios a la vez que con el objeto de permitir la competencia entre empresas del sector privado se restituyeron las garantías económicas suspendidas en 1961, y todo esto se vio reflejado en la economía con un alto crecimiento de 5,6% en 1990 y 10,47% en 1991, los más altos del siglo XX venezolano.

Pero el coste social fue norme pues ante la dureza de las medidas ( o el “Schok” económico) y el costo de la transición económica, lo costos de los productos se elevaron y los índices de delincuencia y violencia en las calles se disiparon, entonces el ciudadano común sintió rabia y frustración pues sentía el abandono del Estado, de quién durante más de 30 años, desde 1958 le había ayudado, asistido y mantenido con política Públicas, y sintiéndose arrojado “A la buena de Dios”, el pueblo pronto le dio la espalda a sus sistema: Creció la abstención, el anti partidismo y la apatía a la política, ayudados muy activamente por medios de comunicación sedientos de venganza por años de censura bajo el gobierno Lusinchi. Y pese a que había habido una descentralización administrativa y el pueblo eligió directamente a sus Gobernadores y Alcaldes por primera vez en la historia en 1989, los partidos políticos no se renovaban, seguían las mismas figuras que no democratizaban por dentro a esos movimientos y también abundaban los malos servicios públicos y administrativos más los sonoros escándalos de corrupción, que indignaban a un pueblo al que se le pedían paciencia y sacrificios.


Ya no hay mucho más que explicar, aunque siempre es bueno refrescar la memoria ante la última pasion de CAP desde el poder, la que le llevo al patibulo político: figuras como Arturo Uslar Pierti partidario inicial de las reformas económicas, pasó a criticar duramente al gobierno -y a encontrar en ello mucho respaldo y difusión a traves de los medios de comunicación privados- pediendo incluso que la Corte Suprema de Justicia renunciara porque permitía la corrupción y finalmente a anunciar que el clima de desorden administrativo y de indolencia social hacía perfectamente explicable un Golpe de Estado. El golpe vino el 4 de febrero de
1992 encabezado Hugo Chávez y otros comandantes, que aunque fracasó militarmente le catapultó un enorme éxito político a su líder y a su frase “Por Ahora”. Otro intento golpista y más sangriento sacudió al país el 27 de noviembre del mismo año, y aunque nuevamente fracasó sólo sirvio para aumentar la impopularidad y la paranoia del gobierno que confiscaba periódicos, censuraba programas, perseguía o allanaba las residencias de periodistas, profesores universitarios o disidentes políticos. Paralelo a esa caída, el ciudadano común manifestaba cada vez más abiertamente su simpatía por los golpistas, las figuras disidentes(como el ex presidente Caldera que revivía su popularidad tras su discurso del 4-F) y los movimientos anti-sistema como el partido Causa R, y protestaba activamente desde marzo del 92 haciendo sonar ruidosamente cacerolas contra el Gobierno. Finalmente en Enero de 1993 el periodista José Vicnete Rangel denunció a Pérez ante el Fiscal General de la República, Ramón Escovar Salom, por por malversación y peculado de partidas presupuestarias
secretas del Ministerio de Relaciones Interiores, quien activó la demanda de juicio ante la Corte Suprema de Justicia, la cual el 20 de mayo de 1993, decidió de Pérez debia ser enjuiciado. Al día siguiente el Congreso autorizo el juicio al Presidente, y ocntrario a lo que se creía Pérez aceptó la decisión sin antes decir “Hubiera preferido otra muerte”. Se le separo de sus funciones públicas y se encargó de la presidencia interina de la República el presidente del Senado, Octavio Lepage, que fue sustituido el 5 junio de ese año por el senador de AD Ramón J Velásquez, elegido tras acuerdo de los partidos AD y Copei.

De ahí en adelante su vida sería un permanente calvario de decadencia: su partido lo expulsó, fue sentenciado a 2 años de prisión en su casa, sufrió el desprecio de la opinión pública y el acoso del nuevo gobierno de Caldera, hubo de crear un nuevo movimiento que muy poca vida tuvo, y finalmente vió como se demolió el sistema que tanto lucho por sostener y defender a manos de aquél que casi lo derrocó, apoyado justamente por muchos de aquellos que lo adversaron y en tiempos pasado los había vencido.



Un epilogo trágico y amargo




Unos dirían que le toco pagar el precio de sus insolencias, de sus locuras faraónicas o sus deseos megalómanos, otros que pagó y muy duramente en su segunda presidencia las consecuencias (o errores) de la primera, y otros tantos que él, que se creyó indetenible e imbatible, debía conocer por la derrota y el fracaso. Pero eso ya es el campo de la literatura. En el de la Historia y especialemente de la política no hay ascenso sin caída, e inexorablemente una figura como Pérez despues de conocer las mieles de la gloria tantas veces, le toco al final probar la hiel del fracaso. Corresponderá a los estudiosos de la Historia, y no únicamente al juicio de sus contemporáneos, el re analisis de su papel y su obre histórica para hacer un balance más adecuado y alejado a todo lo que Pérez despertó para bien o para mal: apasionamientos.




Pero Pérez no deja de ser para mí una figura trágica, porque las grandes contradicciones que mostró a lo largo de sus dos gobiernos, demuestran un ser humano complejo que a pesar del gran empeño y energías que puso en su vida pública, no pudieron o no fueron lo suficientes amplias para dirigir o canalizar las enormes
fuerzas sociales o históricas que en gran medida él mismo desató, y al final lo sepultaron, porque Pérez por su exceso de protagonismo se puso muchas veces al frente de causas que al parecer no entendió del todo bien y aún así lo marcaron y lo convirtieron en blanco o punto de mira de muchos odios y oposiciones las cuales al coaligarse, lo ridiculizaron como a nadie antes y finalmentele lo enterraron.

Así pues, el discreto político andino venezolano que simplemente había sido un diligente secretario privado y un duro ministro de interiores, de pronto saltó a convertirse primero en el adalid de las grandes nacionaliazaciones, de un estado enérgico y un tercer mundo combativo y presente, dejando a propios y extraños muy sorprendidos con su nuevo rol, pero esa corriente progresista que el mismo excitó, lo terminó marcando muy duramente como "un populista", etiqueta que luego hizo más díficil asumir ahora otro rol, totalmente diferente al anterior: el de privatizador, de reductor del estado a un tamaño necesario, de conciliador de las relaciones norte-sur en la era post guerra fría, convirtiéndose ahora en un extraño abanderado de "neoliberalismo". ¿Contradicción hecha hombre o simple aprovechador de las circunstancias?, lo cierto es que pocos pudieron enteder ese "olfato", ese ritmo de cambios, y mucho menos seguirlo: Si en un primer caso se ganó el apaluso de los sectores de izquierda, se gananaría su odio más visceral en el segundo caso, al paralelo de aquellos grupos de derecha que tanto lo señalaron en su primera etapa, luego lo alabaron por el viraje que dió en su última gestión, para que al final unos y otros, aún con lo hecho por él, terminaron criticandolo por algo, y al final por eso, propios y extraños lo abandonaron: por haber dejado un camino o haber tomado otro muy tarde ...

Aunque tuvo el valor para atreverse a hacer primero y enmendar despues (según como quiera verse o entenderse esto) su coraje y energia personal, no bastaron para medir las tempestades que creó o que se le vinieron encima. El hombre de las pasiones no pudo con ella, ni con las propias ni con las que generó a su pasó. Quiso abarcar mucho y estar bien con todos, pero poco pudo apretar y a nadie contento por completo dejó. Así pagó muy alto el precio de querer ser un innovador en cada momento aunque fueran en rumbos contrarios, y al querer estar al frente de las olas de los tiempos y al intentar navegarlas, naufragó.

Y así llegó a morir sólo, olvidado y abandonado por todos: ¿Dónde están Fidel Castro o Daniel Ortega en esta hora? ¿Y Michell Camdesuss, George Bush padre o Diego Cisneros? y ni hablar del partido AD, que simplemente con comunicados despidió a uno de sus líderes históricos. Sin importar todo cuanto haya hecho Pérez por ellos o haya intentado comprometerse en las rutas de ellos, para propios y extraños CAP quedó en el olvido. incluso de aquellos que lo combatieron, que le pagaron al final tantos odios con simple olvido, reduciendo su papel histórico sólo a una mera anécodta política superada.


Sólo, abandonado, alejado de todos y sin siquiera con el consuelo de un descanso tranquilo porque hasta su familia se disputa la posesión de su cádaver para enterrarlo, se acrecienta su tragedia más allá de su vida, y es que para hombres como él, que lucharon con tanta pasíón por entrar a lo grande por la Historia su mayor desgracia radicó en eso: terminar relegados al olvido y ver completamente arruinada, despedazada y disputada su gloria.

Paz a su alma...

¡Gracias por leerme!

Dantesol

Para leer más:

Sus dos gobiernos:

http://www.fundacionempresaspolar.org/nosotros/educacional/instituc/capgob.html#2dogobierno





De Moises Naim, su ex ministro:

http://www.lapatilla.com/site/2010/12/28/moises-naim-cap-un-hombre-defectuoso/

De Carlos Blanco, ex ministro para la Reforma del Estado:

http://www.tiempodepalabra.com/#sec=tiempo_de_palabra&s=8&a=261

De Sergio Ramirez, escritor y ex guerrillero sandinista:

http://www.reportero24.com/2010/12/sergio-ramirez-carlos-andres/

Otras visiones y opiniones:

http://noticiaaldia.com/2010/12/chavez-qepd-el-sr-carlos-andres-perez-y-qepd-los-adecos/

http://www.correodelorinoco.gob.ve/politica/elias-jaua-derecha-venezolana-obvia-violacion-derechos-humanos-durante-gobierno-cap/

http://www.correodelorinoco.gob.ve/politica/cap-venezuela-saudita-al-%e2%80%9cpaquetazo%e2%80%9d-neoliberal/

http://www.patriagrande.com.ve/temas/politica/profugo-y-conspirando-fallecio-carlos-andres-perez/

http://www.rnv.gov.ve/noticias/?act=ST&f=&t=145595

1 comentario:

Anónimo dijo...

Para mi y estoy seguro para miles y miles de Venezolanos y tambien latinoamericanos, Carlos andrés no fue ni sera jamas relegado al olvido, Carlos Andres entro a la historia como uno de los dos politicos mas importantes de nuestro pais al lado de Don Romulo Betancourt. Que viva el PRESIDENTE PEREZ, UN DEMOCRATA DE VERDAD!